Voces y colores del gigante de agua dulce

fotos

De topos y alerces PARTE 8

VOLVER A LA SÉPTIMA PARTE

 

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

Los caranchos esperaban a que los patos descuidaran su cría para echarse sobre los pequeñitos. ¿No se parecen al Tío Sam?

patagonia-santiago-del-rio-1

Esperamos el final de la lluvia, y continuamos. La búsqueda llegaba a su final.

patagonia-santiago-del-rio-1

Renata corrió hacia una roca ritual —vea el monividente las marcas blancas de semen de topo endurecidas y plasmadas en la piedra—, y dio con la casa de los hombres topo y las sirenas travesti.

patagonia-santiago-del-rio-1

Sí… El lugar tan buscado.

patagonia-santiago-del-rio-1

El lago de los hombres topo.

patagonia-santiago-del-rio-1

Tenemos que llegar allá abajo antes de que la noche llegue y vuelva la orgía… Apenas alcanzamos a desarmar en campamento y ya estábamos en camino hacia el terrible lago…

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

No había más tiempo de observar las maravillas del bosque húmedo… Esta era una carrera contra reloj. Si la noche nos atrapaba allí arriba, seríamos devorados.

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

En el arroyo que alimenta al lago de los topos y las sirenas… dimos con el nido.

 

LEER LA NOVENA PARTE


De topos y alerces PARTE 9

VOLVER A LA OCTAVA PARTE

 

patagonia-santiago-del-rio-1

Dimos con el sitio tan buscado. En el arroyo que alimenta al lago de los topos y las sirenas dimos con el nido.

Destruido el nido. Oímos los gritos de las madres corriendo hacia nosotros. Corrimos….

patagonia-santiago-del-rio-1

No detuvimos nuestra marcha…

patagonia-santiago-del-rio-1

Los gritos salvajes de estos monstruos estaban cerca.

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

Pasamos otro río congelado…

patagonia-santiago-del-rio-1

…y ya distinguimos la señales desde la cima del volcán… El Monte Tronador volvía a despertar. Los topos estaban enojados.

patagonia-santiago-del-rio-1

Escapamos por un río que según los mapas del hijo de David Livingstone, nos llevaría hasta los alerzales de la selva valdiviana.

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

Cruzamos con dificultad esa cascada, y ya estábamos otra vez en camino.

patagonia-santiago-del-rio-1

El último rayo de sol iluminó un lengal mocho, y tuvimos que escondernos en lo profundo de la ladera… El nido de los topos quedaba atrás, y no oímos los pasos que nos seguía. Sí las lamentaciones que llegaban desde los cañadones, pero nos habían perdido el rastro. Estuvimos a salvo por esta noche.

  patagonia-santiago-del-rio-1

Cargué agua potenciada del glaciar…

patagonia-santiago-del-rio-1

… para preparar unos buenos mates y unos mejores fideos.

patagonia-santiago-del-rio-1

Por la noche discutimos con Renata… ella decía que la luna tiene dibujada un conejo. Yo le digo que si da vuelta la cabeza del animalito, va a ver un gaucho que cabalga de frente.

patagonia-santiago-del-rio-1

Marcas en las puntas de los palos. ¿Qué representarán?

patagonia-santiago-del-rio-1

Esa mañana estuvimos tranquilos. Parecía que la amenaza ya había pasado, hasta que…

patagonia-santiago-del-rio-1

…un descuido hizo humear el fogón… Y se oyeron los gritos desde la distancia. Los topos nos habían descubierto.

patagonia-santiago-del-rio-1

Otra vez a escapar…

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

Caímos en trampas armadas por las sirenas, pero pudimos sortearlas con fortuna y audacia…

patagonia-santiago-del-rio-1

El hambre nos llamó desde el fondo del mallín, pero no perdimos más tiempo.

patagonia-santiago-del-rio-1

Desde todos lados llegaban ecos de las criaturas acercándose…

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

Trepamos un filo y vimos el lago Frías… Era la única esperanza de escapar de ese maldito sitio.

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

Pensábamos que correr por el bosque nos alejaría del volcán, pero un error de cálculos no llevó otra vez hasta uno de sus glaciares: el Frías.

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

Rastros de civilización ya devorada en el Parque Nacional de todos los argentinos.

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

Encuentre al hombre más sexy del mundo en esta postal para las generaciones futuras.

patagonia-santiago-del-rio-1

Logramos escondernos en un cañaveral de colihue, y allí comimos algo. Estábamos cansados, asustados, pero felices de haber podido destruir el nido de las peligrosas criaturas.

patagonia-santiago-del-rio-1

La selva valdiviana… El último tramo para volver sanos y salvos. A correr antes que llegue la noche.

 

LEER LA DÉCIMA PARTE


De topos y alerces PARTE 10

VOLVER A LA NOVENA PARTE

 

patagonia-santiago-del-rio-1

Los colores de los hombres topo.

Dimos con la selva valdiviana y supimos que podríamos alcanzar el lago Frías antes que llegaran los topos. Venceríamos. Logramos destruir el nido. Ahora avisaríamos a Gendarmería y ya todo volvería a ser como antes: otra vez se coparían los kiosquitos del Club Andino Active y el capitalismo recuperaría su sano bienestar.

Las imágenes de la selva no son muy buenas. Estaba oscuro, pues debimos correr muy rápidamente de los topos… Pasamos la noche avanzando, tratando de encontrar el camino que nos condujera al final del valle glaciar.

patagonia-santiago-del-rio-1

Las estrellitas de la selva.

alerce milenario

Los árboles más viejos de Argentina. Este lahuan tiene cerca de 2.500 años.

 patagonia-santiago-del-rio-1

La vida longeva.

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

El amanecer nos descubrió saliendo de la selva. Triunfamos.

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

Dimos con el lago Frías, y una pequeña embarcación nos esperaba en su costa.

patagonia-santiago-del-rio-1 

patagonia-santiago-del-rio-1

Ahora a casa. Nota: Renata esperó a que el periodista de CNN nos sacara la foto y, enojada, me advirtió que nunca más me acercara tanto a ella.

patagonia-santiago-del-rio-1

Obama, el Presidente del Mundo, y Kristina, que pensaba poner un hotel a los pies del Tronador, nos regalaron un alerce milenario para llevar a nuestros pagos. Decidimos trasplantarlo en el jardín del Centro Municipal del Distrito Oeste de Rosario.

patagonia-santiago-del-rio-1

Adiós, bosques…

patagonia-santiago-del-rio-1  

Adiós, montañas y volcanes…

patagonia-santiago-del-rio-1

Adiós, aguas cristalinas…

patagonia-santiago-del-rio-1

Adiós, Patagonia…

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

Un catamarán nos devolvió a las costas Puerto Pañuelo. Nota: no vimos el ceibo de la canción de los Manseros Santiagueños.

patagonia-santiago-del-rio-1

Adiós, gigantes de piedra…

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

Adiós, peces sin sabor… Vuelvo a los pagos del sábalo tufiento.

patagonia-santiago-del-rio-1

 Adiós, Chocón…

patagonia-santiago-del-rio-1

Adiós, gato de cejas gallegas que promocionás queso en el Alto Valle.

patagonia-santiago-del-rio-1

patagonia-santiago-del-rio-1

Adiós, Renata Trotsky Timai. Hasta la próxima cacería.

patagonia-santiago-del-rio-1

Volver a casa.

patagonia-santiago-del-rio-1

Al ruido, a las muchedumbre, a la selva de cemento.

El gobernador Binner me recibió de con una fiesta donde hubo excesos y chamamé.

Pero no todo fue felicidad… Ella ya no estaba. Quién sabe por qué montañas seguirá trajinando la bella Renata Trotsky Timai.


cien mil

100 mil veces

han entrado a visitar

el Blog del

Río Paraná.

 

Gracias a todos…

De las 169 publicaciones que por ahora forman este espacio, les dejo las 5 que han sido visitadas con mayor frecuencia:

LAS SIRENAS CON COLA DE PLÁSTICO: un viajecito remando por los ríos Carcarañá y Paraná.

LA HISTORIA DEL CRESPÍN: el misterioso pajarito que oímos en las calurosas tardes de verano.

ARRASADO POR EL FUEGO: el mismo lugar en la isla, antes y después de la quemada.

ENSAYO SOBRE LA MUJER HERMOSA: la capacidad de salvar o destruir de las mujeres.

EL CEIBO DE LAS DÁDIVAS: árboles que sienten.

Y ya que estamos: las fotos del mes de marzo de este año y «Para mi tierra San Javier» de Julio Miño y Emilio Más: una canción maravillosa interpretada por el Zurdo Martínez de Paraná.

100 mil


En bici por la pampa sojera

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

La pampa infinita.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Descansito.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Arando el campo para que la huerta quede linda.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

La cárcel de Piñero.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Monumento a la Diversidad Sexual en Álvarez.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Inmundo lado de atrás de la bonita comuna de Álvarez.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Un tropezón.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Cuando la bici se carga tanto atrás se pone inestable.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

A ver… Quietos que sacamos una fotito.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Buenísima. La comunidad de la bici.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

A que te respeto y bajo la velocidad cuando pase cerca tuyo… A que mejor te lleno de tierra. Ahora entiendo de dónde viene esa costumbre que tiene el estúpido de la lancha, que pasa rápido al lado de alguien que va remando.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Descanso en la casa de la Abogada. Qué bien…

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

La calandria.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Tanto llamó y llamó que…

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

…al final pudo pegar un cuero.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

La infinitud horrible de la soja.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Un sulki que va.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

El mar de soja que crearon los que quieren multiplicar dinero sin poner el lomo.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Todo ese mar de muerte que destruye napas, que agota el suelo, que envenena a los campesinos.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

No hay límites para la ambición del agropecuario.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Hasta donde alcancen los ojos y más… Así es el campo de veneno transgénico.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Viva el glifosato y viva el dinero fácil. Cómo nos gusta trabajar desde nuestro celular…

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Somos el campo… Los agotadores de recursos que pudimos comprar la 4 por 4 y el departamento en Rosario. Y bueno… un poquito de cáncer y algunas enfermedades respiratorias para la peonada… Qué importa: si total son gente pobre. Si no fuera por las sobras que les damos estarían robando en las ciudades,

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Un descansito al odio… Soy el benteveo y miren cómo me divierto;

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Me tiro al agua y, tan rápido soy, que…

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

…salgo y sigo seco.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

La tarde de otoño se va lenta, rojiza, refrescante…

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Se incendia el poniente, llevándose el abrasador calor que nos mantuvo sombreando toda la tarde.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Jujuechapeve, Tupá Jara.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Un último vistazo a los surcos de la muerte.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

La soja transgénica. Por culpa del dinero que se obtiene por ella; se destierra gente en el Gran Chaco; se mata campesinos con agroquímicos; se mata a los camioneros con la fosfina; se endurece el suelo, haciendo que la tierra deje de ser esponja, y dejando escurrir el agua hacia los bañados y zanjones; gracias a esta leguminosa se han perdido miles de puestos de trabajo, pues este gran negocio emplea sólo a un campesino cada 500 hectáreas; por la soja se han perdido cultivos más sanos para el suelo y se ha perdido la mayoría de los tambos; por lo extensivo de este cultivo, van desapareciendo muchas especies de animales que vivían de monte y de las aguadas limpias:  a la lechuza ñacurutú, al sapo cururú, entre otros bichos hermosos de la Gran Madre.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Llegó la noche y el cielo grita en el campo.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Grita de grillos, murciélagos y astros que nos cuentan historias de viajeros y de enamorados.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

La noche tiene vida propia.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Mañana y el amor en…

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

…cada rincón de la tierra.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

El Bioquímico todavía dormido.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

La abogada con todo bajo su control.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

La contadora preparando los mates más ricos.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

La maestra feliz, agradeciendo al nuevo día.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

La cazadora de hombres topo haciendo puchero.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Y la calurosa vuelta a casa.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Allá vamos…

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Esperen que me quedé atrás.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

¡Ya estoy, chamigos!

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Se viene el tren.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Trenes y bicicletas. ¿Se imaginan lo digno y justo de un país lleno de trenes y bicicletas?

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Necesitamos un…

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

…TREN PARA TODOS.

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

Hicimos la ofrenda en  agradecimiento a nuestro Gaucho protector…

en-bici-por-la-pampa-sojera-1

…y volvimos a la gran ciudad de desterrados. Cuando era chico le decían ciudad de inmigrantes… Hoy sabemos que es urbe de desterrados: desterrados chaqueños, correntinos, españoles, italianos, paraguayos…


Las voces de los duendes

chica alucyneta

Cada vez que el río sube y el arroyo que se inicia junto al rancho de Pascual Gómez se abre, aprovechamos para escaparle a los ruidos de los motores.

Renata Trotsky Timai camalote

Algunas veces se abre de forma violenta y correntosa. Esta ocasión fue apenas una subida leve, que nos permitió pasar por un fino hilo de agua, entre tapias y camalotes de flores claras y de flores oscuras.

kayak santiago del rio

Por momentos se llega sin problema, por momentos hay que atropellar para poder seguir avanzando.

Leo Ferreyra Camalote

Y en ocasiones se pone duro y cansador.

Renata Alucyneta

Pero lo importante es no retroceder mientras una luz de agua se vea más adelante.

Pasando una tapia alucyneta

Cada vez que el esfuerzo se haga presente, más será la dicha de lo alcanzado. Mejores secretos guarda el río a los que lo enfrentan sin desafiarlo.

Espejo laguna santiago del rio

Los premios son maravillosos, solitarios, silenciosos.

camalote de flor clara santiago del rio

Los tesoros no tardan en dejarse ver, tanto en el día…

Noche santiago del rio

…como por la noche.

Fogón santiago del rio

Y llega la magia después de cada esfuerzo… Los brujos saben cómo llamar a los duendes.

luz de la luna santiago del rio

Y los duendes vuelven la oscura noche en un paraíso de matices suaves y claros.

Luna llena entre los alisos

Lunita farol del cielo.

Leo Ferreyra su primera composición

La vida al aire libre no es sólo un buen contacto con la Gran Madre. También es inspiración, arte, lectura, estudio… 

Renata Alucyneta periodista

También es ir más allá. Los brujos de la vida conocen el camino hacia el corazón del buscador… Y el buscador, si es escuchado por los brujos costeros, pueden hallar criaturas como éstas:

irupe santiago del rio

Irupé en el paraná santiago del rio

hoja del irupé santiago del rio

flor del irupe santiago del rio

flor irupe santiago del rio

Dejemos salir a nuestro brujo de adentro… Dejemos que la Gran Madre nos hable al oído…

Para esto no se necesita ir a una agencia de turismo, ni creerse aventurero o deportista. Ésta es nuestra casa: es el lado de Rosario que queda hacia el este. Es el bordecito de nuestra misma ciudad. Es más rápido remar hasta el paraíso, que tomarse dos colectivos para llegar desde la Florida hasta Fisherton. El paraíso queda cerca de casa… cerca de Alberdi, de Arroyito, del Centro, queda frente al barrio la Tablada, y frente al Mangrullo…

Hay una Gran Madre que llama a los brujos que puedan oír su voz.

Y, alucinado por la luna llena de pomberos y lobisones, quise dejar el regalo musical de un chico cordobés y sus hijitos. Si hacen arrancar el video de acá abajo, van a ver imágenes sueltas de la luna, y oír la canción Luna Trasnochada, de Lula Fernández de Río Ceballos.


El cruce de las banderas negras

caravana-por-ariel-pasquini

«Yo como amigo de Ariel y en nombre de todos ellos queria agradecer a todos los participantes ya que nos hicieron sentir realmente como una verdadera familia kayakista. Ahi estuvieron todos los grupos participando y apoyando esta causa. Gracias kayakistas Rosarinos.»

Aldo D’Angelo.

caravana-por-ariel-pasquini-1

«Por medio de este sitio,quiero agradecer a toda la familia kayakista que con este acto se demostro mas unida que nuca,fue impresionante la cantidad de gente que juntamos,repartimos mas de 220 banderines, más de 20 banderas y nos quedamos cortos que alegría debe tener Ariel de todos sus amigos seguro estará orgulloso de todo este grupo.»

Damian Pablo Vignati (Paco)

caravana-por-ariel-pasquini-1

«somos amigos de muy chico casi de los 5 años y compartimos muchos momentos lindos me duele muchísimo esto pero te voy a recordar toda mi vida fuiste un fenómeno para mi cada ves que entrabas a mi taller con una sonrisa y esa palabra mono´´´´ nunca la voy a olvidar te voy a extrañar mucho te guardo en mi corazón.»

Cristian Aducci

caravana-por-ariel-pasquini-1

«Impresionante la cantidad de gente que se juntó, y el día ayudó muchísimo por suerte, un viento perfecto para que flemeen las banderas y se puedan ver. Traté de encontrarte para saludarte, pero no te pude ver, vi al loco de pelo largo morochito que suele estar en algunas fotos de tu pagina, y te busque por ahi pero no logre verte, yo estaba al lado de la lancha de Diego Ross, la de al lado era mi lanchita, acordate cuando estes por el centro avisame asi te compro el libro.
Saludos.»

Leonardo Bressan.

caravana-por-ariel-pasquini-1

«Impresionante la solidaridad que mostró tanta gente.

Apenas nos conocemos, pero nos une un sentimiento de camaradería, de amistad, por medio del Río, del agua, las islas, los camalotes, que se yo.

Fue un homenaje a un amigo que se fue, y un encuentro al mismo tiempo.

Volveremos a encontrarnos detrás de cada albardón, entre la penumbras de los troncos en las noches de fogón. Vamos a seguir escuchando el eco de esa risa de aparato tanto tiempo más.»

Emiliano.

caravana-por-ariel-pasquini-1

«Estoy muy triste por las cosas que pasan hoy en dia, nadie tiene derecho a matar y menos a traicion ,….. sabemos que en este pais no hay justicia como deberia, pero depende de nosotros que esto no pase por alto , ya que todo lo que pasa es solo culpa nuestra , porque cuando no nos toca , hacemos vista gorda, nosotros la gente de rio ,somos una familia , y debemos hacer incapie y no dejar que esto quede en el olvido……. Un abrazo grande a toda la familia Pasquini.»

Javier Monjita.

caravana-por-ariel-pasquini-1

«La foto del nene con su salvavidas, y la bandera argentina mezclada con la negra, me provocan una mezcla de ternura e impotencia.
Lo importante es que Ariel donde quiera que este, vio su río su gente y su ciudad más linda que nunca, y hasta el viento le dijo presente.
“QUE SE HAGA JUSTICIA”….»

Claudia Cpm.

caravana-por-ariel-pasquini-1

«La verdad las imágenes hablan solas, fue una movida muy importante y muy emotiva,creo que quedo manifieta la unidad del kayakista ante un dolor tan grande, como la pérdida de Ariel. Es increible que se tenga que apelar a estos recursos para lograr JUSTICIA, cuando deberia ser lo normal.»

Mariela.

caravana-por-ariel-pasquini-1

«Desde còrdoba, lamentando no haber podido estar, se me hizo un nudazo en la garganta, se me hinchan los ojos despues de ver las fotos, sin dudas Ariel agradecido y emocionado desde allà arriba. Fue un gran homenaje a un gran kayakista
Justicia por un lado y paz para la familia.»

Toba.

caravana-por-ariel-pasquini-1

«En nombre de la Federación Boanerense de Canoas y Kayaks (Febocak) y en el mío propio acompañamos el dolor por la muerte injusta de Ariel.
No nos extraña que la manifestación haya sido masiva, dado que ese es el espíritu de este deporte: solidaridad y camaradería entre buena gente
Un gran abrazo a su familia y a sus amigos.»

Elina Iacomini.
Secretaria Fe.Bo.Ca.K.

caravana-por-ariel-pasquini-1

«En las imágenes se escucha el silencio convertido en una sola voz.
El negro del dolor se mezcló con el multicolor de los kayaks
y las palas. Y el río los fundió para siempre.
Los ceños están fruncidos porque sostienen las miradas firmes, intransigentes.
Dijimos presente y no dejaremos de remar contra la corriente … tenemos el rumbo bien claro y viento a favor.»

Eugenia Guida.

caravana-por-ariel-pasquini-1

«HOLA DAMIAN Y DEMAS GENTES.ME DOLIO MUCHO AUNQUE NO LO CONOCI,PERO TE CONOZCO A VOS QUE SOS UN GRAN TIPO,ASI QUE ME IMAGINO QUE ARIEL ERA IGUAL.LOS APOYO CON EL CORAZON Y EL ALMA;LAMENTO NO HABER PODIDO ESTAR AHI.BRINDO POR ARIEL PASQUINI QUE EN PAZ DESCANCE.»

JOSE TANTIN

caravana-por-ariel-pasquini-1

«que impunidad!! Cuanto dolor causa la pérdida de una persona tan jóven, llena de sueños y anhelos por realizar en el camino de la vida. Que injusticia la de este país con sus malditas y erróneas leyes!! Uno no sabe que decir en casos como éstos de arrebato a la vida, que tristeza.. JUICO, CASTIGO Y CÁRCEL PARA EL ASESINO!! QUE NO TENGA PAZ. Fuerza y fe a la familia de Ariel, a los amigos y a su novia. Miles de agradecimientos a la gran familia kayaquista que hicieron correr la voz de justicia por Ariel, que en paz descanse, Dios ha de querer.
Abrazo y gracias una vez más amigo por su espacio.»

Cecilia.

caravana-por-ariel-pasquini-1

«Desde Costa Rica estuve todo ese día pensando, haciendo fuerza para que la remada tenga éxito, tratando de estar de alguna forma… Cuando vi las fotos se me puso la piel de gallina… tantos sentimientos juntos, ver a todos mis amigos, familia, conocidos … tanta gente! – Me emocionó muchísimo, se me hinchan los ojos, me tiembla todo el cuerpo …
Fue un encuentro y homenaje único para un gran amigo y hermano kayakista.
Quiero agradecer a todas las personas que asistieron apoyando la causa. Gracias Maxi por la publicación, hiciste un gran aporte.»

Daniel Ross (Poio).

caravana-por-ariel-pasquini-1

«Los viejos amores que no están,
la ilusión de los que perdieron,
todas las promesas que se van,
y los que en cualquier guerra se cayeron.
La memoria estalla hasta vencer
a los pueblos que la aplastan
y que no la dejan ser
libre como el viento.

LEON GIECO

QUE NO SE CALLE LA MEMORIA DE TODOS AQUELLOS QUE EMOCIONAMOS LAS AGUAS DEL RÍO MARRÓN HASTA QUE SEA JUSTICIA !!!!!!!!!!!!»

Erica.

caravana-por-ariel-pasquini-1

«EXCELENTE HOMENAJE ,QUEDA DEMOSTRADO QUE LA TRIBU KAYAQUISTA ROSARINA ADEMAS DE SER SOLIDARIA ESTA UNIDA Y LO MAS IMPORTANTE ES CADA VES SOMOS MAS QUE COMPARTIMOS ESTOS VALORES E IDEALES. FELICITACIONES A TODOS LOS AMIGOS DE ARIEL Y FELICITACIONES MAXI POR LAS IMAGENES COMO SIEMPRE. ABRAZOS.»

Pablo Capivara.

caravana-por-ariel-pasquini-1

«Sincermanete no pude asistir al evento por no sentirme bien ese dia, no lo llegue a conocer a Ariel mas alla de haberlo cruzado en la isla, un tipo que una de las primeras veces que lo cruce era cuando recien estaba iniciandome en esto de remar, se acerco y me dio algunos consejos, sincermanete el rio, sus amigos, flia, y esta familia de los remos van a extrañar muchisimo, me emociona mucho ver estas fotos, solo espero que se haga justicia, cualquiera de nosotros que amamos el rio y cada fin de semana cruzamos para estar en la isla disfrutando con amigos pudimos haber sido Ariel.
No hay palabras para explicar lo que paso, hago llegar mi apoyo a su flia y amigos.»

FEDERICO MOMBLANC.

caravana-por-ariel-pasquini-1

«En medio de esta onda farandulezca pro pena de muerte me parece importante señalar el espíritu de la convocatoria del domingo pasado, en la que además de homenajear a Ariel y acompañar a los suyos, se congregó la hermandad kayakista en un acto ejemplar de civismo y camaradería. Recuerdo que los organizadores se encargaron de señalar que este pedido de JUSTICIA no responde a esa lógica intolerante que suele escupir la caja boba. Otra cosa que quiero destacar es que en la caravana náutica había mucha más gente (300 kayaks) que en el cacerolazo contra la inseguridad del viernes pasado aunque había más medios de comunicación. No pretendo oponer una convocatoria con otra, sino que es una invitación a reflexionar, si quieren, sobre cómo los medios tratan determinados temas. Celebro estos espacios de encuentro que se hacen con la mejor onda y que, pese a la tragedia de Ariel, nos demuestran que en nuestra ciudad hay mucha gente solidaria y –como dijo un rosarino ilustre– capaz de sentir, en lo más hondo, cualquier injusticia realizada contra cualquiera, en cualquier parte del mundo. Perdonen si me fui del tema. A seguir remando la vida, nos vemos en el Paraná viejo.»

Javier Galfaro

caravana-por-ariel-pasquini-1

«Qué hermoso estuvo, pero que triste que tantas veces nos tengamos que movilizar por las injusticias y no simplemente para vernos, descubrirnos, querernos y celebrar.

Pero mientras haya injusticia habrá que estar al frente para rechazar a los malos.

Un abrazo.»

Catalina Trujillo

caravana-por-ariel-pasquini-1

«Fue todo un éxito la caravana naútica solicitando JUSTICIA por el abominable asesinato de ARIEL PASQUINI.
ARIEL, QUERIDO ARIEL, nos estás guiando a la Familia del Canotaje para que no nos olvidemos de una palabra que todavía existe: SOLIDARIDAD.
Quiero recordar – aunque no es textual – una frase que alguna vez leí en el paragolpe de un camión: NO SE MUERE MIENTRAS ALGUIEN LO RECUERDE.
ARIEL: En cada palada, en cada instante de navegación estás y estarás permanentemente en nuestros corazones.»

RAUL MAMMANA

caravana-por-ariel-pasquini-1

«vos flaco fuiste el que inspiro, desde una foto y un libro planee grandes raid en solitario…hoy estar por abrir mi escuela de kayak en merlo….sin palabras…fuiste, sos y seras groso…….»

WENUI

caravana-por-ariel-pasquini-1

«Hace unos días me llegó este mail. No pude ir al cruce, pero en ese momento estuvo en mi pensamiento. Ariel era mi primo y las fotos me hicieron evocar muchos recuerdos.
Tantos amigos, niños, jóvenes, gente mayor, todos se unieron pidiendo justicia. El amor que dió Ariel volvió multiplicado.
Por el dolor de su familia y de todos los que lo quieren, que se haga justicia. »

LILIANA

caravana-por-ariel-pasquini-1

«LA VERDAD, SIN PALABRAS. EN UN RASUMEN TODOS LOS GRUPOS ESTABAN EN ESE DIA PARA UNA MISMA CAUSA, ESTUVE EN EL LUGAR NO PUDE IR REMANDO Y VI LOS VIDEOS Y TENGO UN NUDO EN LA GARGANTA ENORME
CHICOS ” PACO, POLLO, OSO, TODOS SE PASARON”
PD: LASTIMA QUE TENEMOS QUE HACER ESTAS COSAS PARA QUE SE ESCUCHE O ALGUIEN AGA ALGO EN ESTE PAIS»

MARCELO VALLE (COLO)

caravana-por-ariel-pasquini-1

«Un gran abrazo a todos por este tan duro momento, justicia para ariel y que nuestro amigo viva en nosotros con los mejores recuerdos…»
Familia Graff, San Pedro.

caravana-por-ariel-pasquini-1

«No pude ir al cruce, pero en ese momento estuvo en mi pensamiento. Ariel era mi primo y las fotos me hicieron evocar muchos recuerdos.
Tantos amigos, niños, jóvenes, gente mayor, todos se unieron pidiendo justicia. El amor que dió Ariel volvió multiplicado.
Por el dolor de su familia y de todos los que lo quieren, que se haga justicia.»

LILIANA

caravana-por-ariel-pasquini-1

«no se como explicar el terrible dolor q me produjo el enterarme de la muerte de un casi niño como lo era ariel,mas aun sabiendo de la forma q sucedio,desde ya mi mayor apollo para familia,amigos y todos aquellos q como yo sentimo la perdida de un gran hermano,perdon por no poder estar presente junto a ustedes en esta carvana,pero siempre estare junto a ustedes,fuerza hermanos.julio(taza)muzante.GRUPO DE CANOTAJE PIRATAS DEL PARANA(VICTORIA ENTRE RIOS)»

Julio “Taza” Muzante.

caravana-por-ariel-pasquini-1

caravana-por-ariel-pasquini-1

caravana-por-ariel-pasquini-1

caravana-por-ariel-pasquini-1

caravana-por-ariel-pasquini-1

caravana-por-ariel-pasquini-1

caravana-por-ariel-pasquini-1

caravana-por-ariel-pasquini-1

caravana-por-ariel-pasquini-1

caravana-por-ariel-pasquini-1

caravana-por-ariel-pasquini-1

caravana-por-ariel-pasquini-1

caravana-por-ariel-pasquini-1

caravana-por-ariel-pasquini-1

caravana-por-ariel-pasquini-1

caravana-por-ariel-pasquini-1

caravana-por-ariel-pasquini-1

caravana-por-ariel-pasquini-1

caravana-por-ariel-pasquini-1

caravana-por-ariel-pasquini-1

caravana-por-ariel-pasquini-1

caravana-por-ariel-pasquini-1

caravana-por-ariel-pasquini-1

caravana-por-ariel-pasquini-1

caravana-por-ariel-pasquini-1

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

caravana-por-ariel-pasquini-52

No emití palabras, para que a la publicación la hagamos entre todos. Cada comentario con nombre y apellido, será recortado y pegado junto a alguna de las fotos. Gracias a todos los que, de una u otra manera, participaron: con su kayak, lancha, con su presencia, con su aliento, difundiendo, rezando desde su casa, sumando…

Y dejo la colaboració de un compañero de Granadero Baigorria, Juan Martín Santulian, que filmó imágenes desde la costa.

Caravana por justicia

raid_por_ariel2

Gracias a Claudia por este video hermoso.

Recorto y pego un texto de Pato Mac Donald.

Hace unas semanas sucedio un hecho desagradable en la isla, lugar donde nos identificamos, cuidamos y respetamos donde se transforma en nuestro medio de vida, asi fue como una gran persona fue ultimada salvajemente de un tiro por la espalda. esa persona se llamaba Ariel, un pibe de un corazon hermoso, con una sonrisa dibujada en su cara , no lo podemos recordar de otra manera, lo peor es que no termina todo ahi, la persona queda EN LIBERTAD POR EL ARGUMENTO DE LA DEFENSA,el juez lo deja ir, esta en su casa rsperando ser juzgado, el asesino admite haber disparado, asi y todo esta caminando por la cuidad, da miedo, no hay conciencia por parte del juez, como si fuera poco, escribo al diario la capital, en la columna de los lectores mi parecer, como asi el de otros amigos indignados, oh sorpresa, no aparece es censurado en su lugar aparecen otrs articulos mediaticos de opiniomes de lo mas variado, tan furte es lo que tratamos de expresar, que esta pasando. aqui adjunto en texto censurado, para pensar, estamos en democracia o en anarquia, o que se yo, alguien tal vez me lo pueda decir. Hoy en el diario leí que el Sr. Juez Alejandro Calleja, de la cuidad de Victoria dispondría de darle arresto domiciliaria al señor que disparó contra mi amigo con una escopeta por la espalda, dándole muerte a una de las personas mas queridas, tranquilas de un grupo de gente que lo único que quiere es vivir en la naturaleza y en armonía. Esa persona se llama Francisco Álvarez y dada su avanzada su edad, más lo que alegó su defensa: va a quedar en libertad después de depositar la módica suma de tres mil pesos.
Después de todo esto, cómo quiere que se siente un vulgar ciudadano argentino, dónde están los derechos de Ariel, su dolor y su agonía, el dolor de sus familiares, de su novia, de sus amigos… Vale tan poco una vida que puede ser tomado todo con tanta ligereza.
Señor juez; déjeme decirle que un ciudadano le dice que se equivoca, que está obrando errado. El poder que les dimos lo usa mal… Repiense, todos nos podemos equivocar, se lo digo con todo respeto y con mucho dolor, pues va a dejar pasear por las calles de nuestra cuidad y a rehabilitarse en un centro medico a una persona realmente peligrosa. Por eso escribo hoy, para que no pase otra vez, ya basta: perdimos a un gran amigo.
Tal vez usted me pueda explicar qué es la apología del crimen, pues creo que con estas actitudes estamos fomentando la impunidad y la violencia.
Desde ya muchas gracias.
J.A.MAC DONALD. DNI 20.402.654


La cazadora de hombres topo

Renata Trotsky timai la cazadora


Luz lunera

noche en la isla rio parana


por qué allá, si allá no hay nada

PUBLICACION DEL 30 DE JUNIO DE 2008.

Otra vez la mismo pregunta. Pero ustedes, ¿pára qué van a la isla y se pasan allá todos los fines de semana? Si allá… si allá no hay nada.

No hay nada en la isla. Puede ser. Para estas personas, les mandamos la crónica de un fin de semana común y corriente, en la isla, a breves dos horas —o menos— de remo desde Rosario. Un campamentito sólo para descansar, como hacemos cada fin de semana. Lo cuento como cuando escribo en mi libretita. No se enojen por los errores o la letras que me como.

Abro los ojos. Es de mañana. Sigo mareado. Pensé que se iba a pasar con dormir un rato. Pero no… ahora duele más. Descubro un pequeñísimo corte en el parietal izquierdo, y en el labio inferior. Espalda otra vez sobre la cama. La radio un ratito. Programa sobre arte urbana, o algo así. Habla Carlos Galli, el director de la revista El Vecino. Habla mucho. Duele la cabeza. Sábado a la mañana y alguien que no para de hablar. Apago la radio. Los sábados deberían ser silenciosos. Toda la semana estuve escuchando gente que habla y habla —conferencia ecologista, los consejos de Calixto, teatro, mis alumnos, personal docente, los dentistas que trabajan en mi casa, mi mamá, los ladridos de Maleva—. El sábado no. Todo adentro de la mochila. Ropa, más ropa, libritos y la libretita. Listo. Toma la bicicleta y arranco a lo de Nacho. No puedo seguir la línea de brea de la calzada. Voy en zigzag. No está bueno.
Nacho me dio las tapas de su kayak. Ahora a visitar a mamá. Por la avenida no porque me van a llevar puesto los autos. Hola, ma. Te traigo la ropa sucia. Qué te pasó que estás como borracho, me pregunta. Nada. Tuve un problemita en el centro, anoche. Te emborrachaste, insiste mamá. No, ma… me quisieron robar y me pegaron. Pero, hijo… Nada, ma… estoy bien. Ya me revisé la cabeza y no tengo nada. Ni un chichón. Y esos cortes, pregunta llorando. Chau, ma. Me voy al río. No tengo nada. Querés unas facturas, me pregunta. Sí. Qué bien. Me llevo las facturas.

Leonardo Ferreyra, el bioquímico de barrio Refinería, no había llegado. Estaba Sole. Voy al Sitio, me dijo. Vamos. Lo espero a Leo allá. Estás bien, me pregunta. Sí, Sole, todo bien. Vamos. Hace calor y las ojotas sostiene unos pies blancos y fieros. Hace rato que no pegábamos un finde así de lindo.

MANO AL SOL

Pasamos un barcito llamado Popeye. El dueño, Julio, era proxeneta de los empleados de la conexión Victoria-Rosario. Él les llevaba chicas por las noches. Las buscaba de la villa miseria donde doy clases. Hace rato que Julio no aparece por su bar. Algunos dicen que fue asesinado. No lo sé.

En el Lugar están acampando Mati Chico y mi tocayo silencioso. Nos saludamos. Preguntas típicas de los kayakeros: ¿Se quedan a la noche? ¿Dónde van? ¿Hace cuánto que están? Típicas.

Se fue el mareo. Qué bien. El río cura todo. Casi todo, porque a lo que ando añorando, no me lo hace olvidar ni el rumor del Guayra. Pasando el viejo hornito de barro, unos amigos de Leonardo lo saludan. Él los invita a venir con nosotros, ellos dicen que no. Sole, con cara de enojada, les dice que ella no muerde. Los chicos ríen. En el AKU —donde acampaban frecuentemente los antiguos miembros de la logia— nos saluda Dobson —ex Combatiente de Malvinas al que respetamos muchísimo—. Preguntas típicas. Pasamos un hermoso sauce a punto de ser devorado por el río y un viejo llamado Federico le propicia piropos a Sole. Debe ser el calor, que altera las hormonas. Llegamos a los alisales cercanos a la Boca de la Milonga, y Sole y Leo no hacen más que pelear. Sopla el norte: viento de los locos. 

JUNTANDO LEÑA

 

Cuando pasamos el Primer Zanjón, ellos discutían sobre si es bueno o no ser celoso. Unos chicos, en sunga y con la piel blanca como la teta de una monja, le dicen a Sole que no son celosos, que bla bla bla. Sole les dice que ella ya tiene dueño. Yo les pregunto si están disfrutando los últimos días de la semana por el Orgullo Gay; ellos ríen y dicen que sí. El calor nos libera a todos.

La tarde nos encuentra en el segundo zanjón. Qué lindo día. Juntamos leña, preparamos un sábalo para cocinar a la noche, y nos pusimos a matear. La tarde se va lenta y llega el frío.

El sábalo salió muy rico. Limón, pimienta y sal.

NACE LA NOCHE

PREPARANDO EL PESCADO

AMIGOS Y KAYAKEROS

 

Una estrella fugaz gigante se desarma en el cielo y cae en pedazos. Magia. Estuvimos muchas horas cantando y riendo. Desde abajo, los troncos de los sauces se ven colorados por el fuego que no se ha apagado. Me he tapado. Envuelto en la bolsa de dormir. Hace frío. Leo y Sole discuten a lo lejos. Qué densos. Debe ser el frío.

Yo pienso. Pienso. De a ratos estoy contento, de a ratos mal. Pienso en el suceso de anoche, cuando me golpearon en el centro. Pienso en el error que me mandé esta semana con un niño en la escuela —una especie de mala praxis pedagógica—. Chispas que suben lentas, que esquivan las ramas más bajas de los árboles. Hace frío. Lo siento en la cara. Leo y Sole callaron. Al fin. Entonces veo otra estrella fugaz que pasa brillante por arriba de nosotros. Los ojos se cierran.

SABALO A LA PARRILLAMIRANDO LA CIELOFOGON

Todo es siluetas oscuras. Toso. Del fogón sólo queda un tibio rescoldo debajo de las blancas cenizas. Los ojos se cierran.

Por qué no te vas a mear más lejos, pregunté. Qué pasa. No eran humanos. Mucho ruido. Una chancha enorme con su cría. Había chanchitos por todos lados. Le grito desde el suelo y se van. Cierro los ojos.

Leo se enfurece con el ruido que hizo la chancha.

Mis alumnos están en la puerta de la sala de maestros y me dicen que no entre. Chicos, los reto, tengo que ir al baño. Los hago a un lado y paso igual. Oscuridad. La luz está cortada y no encuentro las perillas. Veo solo sombras en esa habitación. Voy hacia el inodoro y atropello algo en el camino. Quejido largo, lento, bajito. Un suave lamento que llegaba de lo que acababa de pisar. Los ilumino con un encendedor y descubro que son extraterrestres. Dos. Viejos y cansados. Te trajimos las cosas para tu último viaje. Ya no vas a volver de éste. Señalan un costado, y logro diferenciar una mochila muy grande. Frío en la rodilla derecha. El extraterrestre que me había hablado vomitaba sobre mi pierna. Pobrecito. Tose y me pide disculpas con los ojos rojos de dolor. Mi rodilla tiene vomitada fría de un ser de otro lugar. Siento mucho frío en la rodilla. Asomo la cara por la bolsa y veo que el aislante ha quedado lejos. Rodé varios metros y tengo las piernas apoyadas en una chapa fría y mojada por el rocío. Ruedo para regresar a la colchoneta. La bolsa de dormir está mojada a la altura de la rodilla. Frío. Sin salir del saco, extiendo la mano, alcanzo el poncho que uso de almohada, y cubro mis piernas para zafar de lo mojado. El tarro de la cámara de fotos será la nueva cabecera. La luna aparece. Es una sonrisita menguada. Los ojos se cierran.

Ruido. Quiero orinar. ¿Es de día? Otra vez la chancha y su piara joven. Está al lado mío. Recojo las piernas, preparo un impulso y PUM. Patada al cuarto derecho. La chancha grita y corre. Lleva una bolsa en la boca. Algo robó.

Los ojos se cierran.

Una silueta en la costa. Qué hacés, mono, le pregunto a Leo. Meo, responde. Tirale unas maderitas a las barazas, así se arranca otra vez. Hay mucha neblina y va a quedar todo mojado.

Los ojos se cierran.

MADRUGADAMADRUGANDO

No resisto. Tengo que orinar. El alba empieza a rayar lentamente. Todo es neblina. Avivo el fuego. Escucho un motor, y la lancha se acerca a la costa. Voy bien para los Meones. Va bien, sí, hago eco a su pregunta. Porque nos perdimos por acá. Sí, pero va bien. Cuando pase el rancho, empieza a meterse en el brazo. Va bien, pero ojo con los troncos y los arenales.

Le niebla no permite ver a cien metros.

Preparo el mate. Amanece. Yo soy el primero en levantarse. Y las facturas que mandó mi mamá, les pregunto. Estaban acá. Recordé la chancha con la bolsa en la boca. Leo me confirmó la pérdida del alimento.

MAÑANA CON FRIA NEBLINAMONTE CON NEBLINAANTES QUE SALGA EL SOLMAÑANITABELLEZASAUCE A LA MAÑANAEL ROCIO Y LA TELARAÑAFRIO A LA MAÑANAPIARA VISITANTESE LEVANTA LA NIEBLAROCIO DEL AMANECERROCIO Y ARAÑAS

Salimos a caminar por el albardón. Recorremos las lagunas escondidas, y llegamos al campo abierto. Qué bueno. Lleno de patos y aguiluchos. Pasamos varios terraplenes hasta dar con un enorme charco. Sobrevuelan dos chajás, y una cigüeña nos mira de lejos. Decenas de patos bajan a buscar el agua, y el sol nos permite una ligera siesta. Leo encuentra una yarará en el pasto. Son hermosas. La gente, por bruta e ignorante, las mata. Son muy venenosas, pero jamás atacan. Son animales maravillosos.

href=”http://rioparana.files.wordpress.com/2009/02/p12506831.jpg”>MONTE ADENTROAGUILUCHO DANDO VUELTASBIGUA VOLANDOAVE CARAU PENANDO SU INFORTUNIOLLEGANDO POR EL FRIOBIOLOGO Y AGRONOMADOS CHAJAS A LOS GRITOSMEJORES AMIGOSPATOS LLEGANDO POR EL ESTIVOADMIRANDO LA LAGUNAVIBORA YARARAYARO TRANQUILO AL SOLNO ME MATESYARO DE OJOS HERMOSOS

Son muy venenosas, pero jamás atacan. Son animales maravillosos.

AGUILUCHO

GARCITA EN LA LAGUNA

SANTIAGO Y SU PALO

LAGUNA ESCONDIDA

COCHINILLAS EN LA MIMOSA

KAYAKEROS

SEGUNDO ZANJON

De vuelta al campamento hay que volver a los mates y pensar en el almuerzo. Unos fideos con una cremita. Muy sencillo. Muy rico.

¿Para qué más?

Siesta al sol. Qué lindo.

A mi casa urbana porque tengo que volver temprano. Qué mal.

Mañana es lunes. Ya llagará el nuevo sábado. Mientras, habrá muchísimo para hacer en estos cinco brevísimos días que faltan.

Leonardo Ferreyrapreparando almuerzo

¿Pára qué van a la isla y se pasan allá todos los fines de semana? Si allá… si allá no hay nada.


 

 


Ensayo sobre la belleza

NOTA DEL 12 DE FEBRERO DE 2009: UNA TORMENTA ELECTRICA SE METIO CON MI COMPU… LA FUNDIO. ASI QUE POR LO PRONTO ME LIMITO A ACTUALIZAR EL BLOG CON PUBLICACIONES ANTERIORES. ESTA PERTENECE A MAYO DE 2008.

ESPERO PODER SOLUCIONAR ESTE INCONVENIENTE LO MAS PRONTO POSIBLE.

—————————————————————————————————————–

Cuando me fui de la casa de mi madre, ella me preguntó si quería llevarme un televisor….

.

Un televisor….

.

Podría ver las bellas imágenes que muestran los documentales:

Discovery Channel y su exotismo… ver la naturaleza desde afuera, como si estuviera adentro.

.

Podría ver cosas educativas, como Tinelli y su bailando por los sueños…

.

Cuántas cosas bellas e interesantes pueden ver los que tienen televisión…

.

Podría ver cosas tan educativas, tan sanas, tan vacías de maldad….

.

Mmhhh… no me convence….

.

No, mamá. Te dejo el televisor. No me hace falta…

Tengo otras cosas para ver ahí donde amo…

Ahí donde yo amo es todo Argentina, aunque allí no haya siquiera una sola criatura que sepa la canción de López y Planes.

Ahí donde amo todo es pureza y silencio que se traduce en la infinita voz de las cosas simples. No necesito lucesitas de colores para ver lo lindo que es estar vivo.

Donde yo amo todo es esfuerzo, y lo bello se disfruta en abundancia.

 Allí los senderos no están a la vista, y los caminos sólo se abren al andar. 

Pero ocultos, al final de cada esfuerzo, aparece la Gran Madre a mostrarnos su síntesis de milenios.

Siempre pide un poco de esfuerzo, de compromiso, de temple… pero allí está, al final del caminito forjado por nosotros.

Y nos ponemos de pie para admirarla. Nos postramos de humidad pero nos enaltecemos de orgullo al ver su obra.

Es mágica…

Es real…

Maravillosa.

 Abundante… 

No los distraigo más con mis prejuiciosos pensamientos… miren este ejemplo de vida en la Gran Madre.

 

Gracias a las escuelitas de canotaje. Formadoras de gente que ama la vida.


La tormenta pronto a estallar

Unos minutos antes de que estallara la tormenta trágica, los matices del cielo dejaban ver la belleza del poder de la naturaleza.

 

panor-tormenta 2 de febrero

tormenta del 2 de febrero de 2009

tormenta 2 de febrero 2009


Vuelta larga al Alto Delta

Un viaje sin tiempo, desde Rosario hasta Diamante, ida y vuelta por diferentes caminos.

Hablar sobre la paciencia. Bien escaso… Rareza…

Ir río arriba en un kayak que apenas puede recorrer diez kilómetros en un par de horas, en enero, con temperaturas que superan los treinta grados, y sin otra compañía que las criaturas que las que acompañan en mi cabeza… Ahí hacemos uso de toda esa sabiduría a la que otros llamaron paciencia. La paciencia es el don de los árboles. Ellos la transmiten y algunos sabemos tomarla. No muchos; sólo unos pocos podemos hacernos de esa calma mágica que nos hace respirar a pulso lento aún cuando las ansias de alcanzar algún objetivo sean muy grandes.

Paciencia tienen los que saben vivir para ver que las semillas den sus frutos. Paciencia tiene el estudiante que se involucra con una carrera completa y la termina. Paciencia ha tenido el anciano que ha llegado a viejo con integridad y no con desesperación y mal humor. Paciencia tienen los amantes que se esperan. Paciencia… Ese don de los árboles que lejos está de la imagen de la persona que se sienta y espera.

Paciencia es poner cada día un ladrillo, y no esperar una semana a que se desocupe el albañil. La paciencia es una bendición que en el día a día va edificando a la velocidad de la posibilidad.

Si uno se va de viaje lejos, su viaje empezará —si carece de nuestro don— cuando llegue a destino, o lo empezará —si es dueño de este privilegio— en el momento en que disfrutará de ver un campo sembrado, y luego una zona ganadera, y luego el desierto, y la noche, y la meseta y la cordillera… Y todo eso ya es parte de su viaje, y no el «tiempo hasta llegar a su destino».

El kayakero puede remar y emprender un raíd, y disfrutarlo sólo en función de su paciencia. Si el objetivo es una playa lejana, pero antes deberá cruzar correderas con empalizadas, canales de barcos, lagunas sin sombra, entonces sólo el don que enseñan los árboles será la condición de haber iniciado el viaje antes de llegar a la playa. Dice Fito Páez, un músico rosarino: lo importante no es llegar, lo importante es el camino. Creo que los artistas que la pelean desde abajo, y no se rinden, saben qué es la paciencia.

Entonces me armé de paciencia, llené el bote con comida, la carpa, el cuadernito, un poco de ropa, utensilios de camping, y mis dos amiguitos: Trito Timai, una carranca brasileña, y Chuza Guacuraí, una lechucita toba. Allá me fui. Y ya no hablé… Callé para ver qué decían las criaturas que hablan en mi cabeza, y traté de hacerme un poco del río, un poco más.

rosario-diamante-santiago-del-rio

Qué ruidosa es Rosario. Alejémonos. ¿Vamos, Chuza?

¿DÓNDE, TRITO? A MÍ ME DA UN POCO DE MIEDO.

Vamos al río… Vas a ver qué lindo es cuando te alejás de la ciudad. Pensar que hay tanta gente que lo ha tenido toda su vida frente a sus narices, y jamás se ha preguntado qué hay en su interior.

MHHH… SÍ, ES VERDAD.

¡¡Vamos, Chuza; vamos a descubrirle secretos!!

BUENO, SÍ. PERO CÓMO HACEMOS PARA IR.

Hay un humano… ¿viste ése que aparece cuando estamos acá en la repisita, que nos sacude el polvo y les explica a los otros humanos qué somos?

SÍ…

Bueno… Ése tiene un kayak al que llama Toratay, y nos colamos ahí.

QUÉ EMOCIÓN. VAMOS.

Perfecto. Nos vamos al río… Vas a ver que al humano lo usamos de motor y nos lleva donde nosotros queramos.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Llegamos medio tarde, pero mirá qué lindo se ve el sol desde acá.

AY, TRITO. ES TAN LINDO. LA TARDE QUE SE VA LENTA… TAN MÁGICO.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

¿QUÉ ATÓ AHÍ?

Una botella de vino. Hizo tanto calor que lo deja un rato en remojo.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

¿Así de rápido iremos en nuestra aventura?

NO CREO, TRITO. CON LO LENTO QUE ES ESTE HUMANO PARA HACER TODO. VISTE QUE HAY OTROS QUE SIEMPRE ESTÁN APURADOS. ÉSTE NO. TIENE UNA LENTITUD…

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

¿Qué nos retás, humana? El tonto que vamos a usar de motor sabe manejarse solo. Dejá de retarnos.

SÍ, SEÑORITA. ESTÁ BIEN LO QUE USTED DICE. YA SÉ QUE USTED DEBE REGRESAR A TRABAJAR. NOSOTROS LO VAMOS A CUIDAR… A VER QUE ME ACUERDO LO QUE ME DICE: QUE NO OLVIDE PONERSE EL PROTECTOR ANTES DE EMPEZAR A REMAR, QUE LE PONGA MUCHA SAL A LAS COMIDAS POR EL CALOR, QUE LAVE LA OLLA ANTES DE COCINAR, QUE NO BOLUDÉE CON EL MACHETE, QUE NO CAMINE POR PASTOS ALTOS SIN BOTAS, QUE NO SE META EN ARROYOS TAPIADOS, QUE NO SE TIRE DE CABEZA AL RÍO, QUE NO DEJE COMIDA AFUERA POR LAS RATAS Y LOS CHANCHOS, QUE DEJE LA POLLERITA A MANO Y NO GUARDADA EN EL FONDO DEL TAMBUCHE…

Ay, Dios, qué pesada. ¿Será la madre?

BUENO… NOS VAMOS… CHAU.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

MIRÁ, TRITO. UNA GARCITA AZULADA.

Acá le llaman Chuñita. Qué belleza.

rosario-diamante-santiago-del-rio-2

LOS CARANCHOS NO ME GUSTAN.

Ja, ja. Dan miedo con esa pinta de malos. Éste está cuidando algo… ¿Lo viste?

NO. ¿QUÉ ES LO QUE ESTÁ CUIDANDO?

¿No ves abajo?

NO VEO… AH, SÍ… QUÉ HERMOSO.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

SU HIJITO CARANCHO. ES UNA BELLEZA. MIRÁ EL COLOR DE SUS PLUMITAS…

Los caranchos son hermosos. Sabés cómo les llamaban los nativos de acá.

NO.

Cará cará… El río Carcaraná era llamado Cará Cará Añá.

CARANCHO DIABLO, ¿NO?

Sí. El carancho es uno de los pocos animales que los isleros no comen, porque está toda la mística de que como es carroñero…

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Paramos frente a la islita, Chuza. Mirá. Estamos en los Meones.

MEONES. QUÉ NOMBRE RIDÍCULO.

Una vez el humano motor estaba de mochilero en las sierras de Córdoba, y con su grupo habían perdido la huella cerca de la Pampa de Achala, hasta que el zonzo, en un error de costero, gritó… Ahí hay Meones.

QUISO DECIR MOJONES, ¿NO?

Sí… Todos se le rieron mucho.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Una chicharra.

NOSOTROS EN EL NORTE LE DECIMOS COYUYO.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Mirá esos puertos que se ven allá.

ÉSE ES EL PUERTO DE CARGILL.

En Brasil, de donde yo vengo, ésa es la empresa que está llevando a cabo la destrucción del Amazonas.

SÍ, TRITO. EN CHACO ME ENTERÉ QUE UN POCO MÁS AL NORTE, EN EL PARAGUAY, QUIERE ROMPER UNA REPRESA NATURAL DEL PANTANAL PARA PODER LLEVAR LOS CHATONES EN LA BAJANTE HASTA LA CIUDAD DE CÁCERES, EN MATO GROSSO. Y ESO REPRESENTA LA PÉRDIDA DEL 25 POR CIENTO DEL PANTANO MÁS GRANDE DEL MUNDO.

Se ve que andan necesitados de plata.

MIRÁ, SÓLO EN PUERTO ROSARIO, CARGILL FACTURA 9000 DÓLARES POR MINUTO. ES UNA GRAN BASURA.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

MIRÁ LA TIERRA CORTADA DE LA SECA.

Sí. Esta bajante del río es histórica. Es terrible para la naturaleza.

¿BAJANTE RECORD?

Sí, Chuza.

TODOS LOS AÑOS BATIMOS RÉCORDS.

¿?

EN INVIERNO DE 2005 LA MORTANDAD MÁS GRANDE DE ARMADOS, EN 2006 EL GRANIZO MÁS GRANDE, EN OTOÑO DE 2007 LA LLUVIA MÁS LARGA, EN INVIERNO DE ESE AÑO LAS TEMPERATURAS MÁS BAJAS Y LA MORTANDAD MÁS GRANDE DE PECES DE TODO TIPO, EN ENERO DE 2008 EL VERANO MÁS CALIENTE, QUE HABÍA ELEVADO LA TEMPERATURA DEL RÍO TANTO QUE LAS PALOMETAS ESTABAN LOCAS DE HAMBRE Y MODÍAN A LOS HUMANOS, EN INVIERNO DE 2008 LAS MÁXIMAS TEMPERATURAS PARA JULIO Y LA SEQUÍA MÁS GRANDE EN ESE AÑO. EN DICIEMBRE DEL AÑO PASADO, TAMBIÉN, LAS TEMPERATURAS MÁS ALTAS PARA ESE MES, Y AHORA ESTA BAJANTE HISTÓRICA. EL MUNDO ESTÁ SIENDO ATACADO TAN RÁPIDAMENTE QUE NO PARAMOS DE BATIR RÉRCODS. ¿Y QUÉ NOS ESPERARÁ PARA LO QUE QUEDA DEL AÑO?

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

SE NUBLÓ… ¿HACEMOS UNOS MATES, TRITO?

Buenísimo, Chuza. Me parece que va a venir tormenta.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Uy, mirá esa nube y esos rayos tan locos. Me parece que no zafamos de la lluvia.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

LOS TUYANGOS ESTÁN NERVIOSOS Y VUELAN EN CÍRCULO. ESO ES BAJA PRESIÓN. SE VA A VENIR, CHE.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

En Brasil está lleno de esas espátulas. Ze Oroco, en la selva, era amigo de una de ojos azules, que después es cazada y matada por un nativo de ahí.

ES TAN LINDO ESE LIBRO DE «ROSINHA, MI CANOA».

Es tan… tan bello. Creo que todos los que aman el río, alguna vez en la vida, deberían leerlo. No hay otro libro que defina tan bien la vida al aire libre como ese libro.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Uy, se fueron.

ES PORQUE EL HUMANO SE QUISO ARRIMAR PARA SACARLES FOTOS Y, AUNQUE SE ACERCÓ DE A POCO POR DETRÁS DEL ALISAL, LOS BICHOS LO VIERON.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

UY. ME GUARDO. SE VIENE.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Esperá, Chuza. No seas miedosa.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

VOS PORQUE SOS DE MADERA, PERO YO SOY DE BARRO SIN COCER. ME DESHAGO SI ME AGARRA EL AGUA.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Mirá. El humano se puso a cocinar. ¿Le dará tiempo?

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Se va el sol. Chuza, ¿no vas a salir? Parece que no va a llover todavía.

NO. ME QUEDO ADENTRO DEL KAYAK.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

DESPERTAME MAÑANA, CUANDO ARRANQUEMOS.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

La noche y sus matices. Qué lastima que este barro quejón se lo esté perdiendo.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Uy… me pareció que vi un rayo atrás del puerto.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Sí… A la carpa con el humano. Se viene un tormentón y es mejor estar al reparo.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

¿DÓNDE ESTAMOS?

Te dormiste todo. Estamos remontando un brazo que los kayakeros le dicen Paraná de las Chatas. Recién pasó un grupo que venía remando desde Paraná. Chuza… Anoche tuve un sueño.

¿CUÁL?

Quiero ser mascarón de proa, como son las carrancas en Brasil.

PERO ES PELIGROSO. EL KAYAK PUEDE CHOCAR CONTRA UN PALO O UNA BARRANCA.

Será mi destino… No me importa. Jacques Cousteau tenía una carranca en su Calipso. Se la regalaron cuando entró al Solimoe.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Uy… Mirá cómo le quedaron las manos al motor. Parece viejito.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

¿DÓNDE VA ESTE HUMANO? SE METIÓ EN ESA PICADA.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Debe haber seguido una huella de carpincho. Ya va a volver.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

CHE. YA PASÓ COMO MEDIA HORA Y NO APARECE.

Tranqui, lechuza. Ya va a aparecer y seguimos.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Mirá que lugar hermoso. Todos esos agujeritos en el barro son pisadas de carpincho.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

¿Y ESO AHÍ ARRIBA? MIRÁ ESE PÁJARO.

Ese cuaco es la que llaman garza bruja. Cuando son pichones tienen un plumaje re distinto.

AHÍ VIENE EL HUMANO. SIGUE EL VIAJE.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Cómo quedó ese árbol en medio del arenal.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

ES LA FORMACIÓN DE UNA NUEVA ISLA. EN OTOÑO, SIEMPRE QUEDAN ESAS EMPALIZADAS EN EL TEUCO, Y DESPUÉS APARECEN LOS ISLOTES NUEVOS. PERO EL RÍO ÉSE ES TAN VIOLENTO QUE NO LAS HACE DURAR, COMO HACE EL PARANÁ, QUE ES MÁS TRANQUILO.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Ésta es la Orzada de Nogoyá. Pero ahora está seca. Casi no hay agua y el bote apenas pasa por arriba de los arenales.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

UY. PARA PASAR HAY QUE DARLE TODA LA VUELTA AL BANCO DE ARENA.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

ALGUNOS BANCOS SON INFINITOS. ESTE NOS LLEVO COMO UNA HORA PARA DARLA LA VUELTA Y LLEGAR A SU PUNTAZO.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

El banco es enorme y el río parece re chiquito con la baja.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Estamos cerca de la Boya 500. Desde siempre, un lugar elegido por los lancheros y furtivos para venir a matar animales.

ES QUE ESTAMOS TAN LEJOS DE ALGÚN POBLADO, QUE ACÁ SE PUEDE HACER CUALQUIER DEPREDACIÓN SIN QUE NADIE SE ENTERE.

¿Por qué los blancos matarán animales, sin tener hambre?

LA VERDAD ES QUE NO LO SÉ. EN EL IMPENETRABLE NO SE TOCA EL ANIMAL SI NO ES PARA SOBREVIVIR. ALLÁ NO HAY HELADERAS, ENTONCES TOBAS Y WICHÍS TIENEN QUE MANTENERSE BUSCANDO ALIMENTO, PERO EN EL CASO DE LOS BLANCOS NO SE ENTIENDE. MATAN POR GUSTO, CREYENDO REENCONTRAR ALGÚN INSTINTO DE ALGO QUE NUNCA FUERON.

El humano ha llegado para destruir todo lo que se le cruce. El humano no se detendrá. Cuando haya transformado el último islote en un lugar de pasturas para vacas, entonces seguirá buscando cómo seguir sacándole frutos al río. No se detendrá aún después de verlo todo arrasado por los tractores y por el fuego. Algunos optimistas dicen que van a defender esto, pero mientras no se regule la propiedad privada, cada ganadero va a poder seguir haciendo lo que quiera en su campo: quemarlo, cerrarle los arroyos, acabar con las especies autóctonas.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Mirá esos fierros, Chuza. Debe ser el barco hundido que figura en los mapas.

SÍ… ¿QUÉ LE HABRÁ PASADO?

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Qué belleza de arenales. Tanta sequía, aun permite enseñar algunas cosas muy bonitas.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

TRITO, ¿QUÉ HACE EL HUMANO?

¿Se habrá vuelto loco? ¿Se querrá convertir en gaviota? Me da vergüenza ajena.

AHÍ SUBE AL KAYAK. SEGUIMOS, VAMOS TRITO. AHÍ, ENFRENTE DEL ARENAL, HAY UN ARROYO. CAE LA NOCHE ASÍ QUE NOS QUEDAMOS ALLÍ.

Esta noche lo voy a ver cómo hago para convencerlo al humano de que me ponga de mascarón.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

ES ENERO PERO HACE FRÍO. Y ÉSTOS YA SE DESPERTARON.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

YO ME QUEDO EN EL PASTITO HASTA QUE LLEGUE LA HORA DE PARTIR.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Quiero ser mascarón de proa.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

VOS ESTÁS LOCO, TRITO. ES UN PELIGRO.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

MIRÁ, TRITO TIMAI, SE VIENE EL AMANECER.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Empieza el nuevo día. El humano se levantó de buen humor porque la espalda le duele poco. Creo que le pido ahora.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

DISFRUTÁ DE ESTE AMANECER Y DESPUÉS LE DECÍS. HACÉ SILENCIO. IMAGINATE UNA CANCIÓN.

Y DISFRUTÁ DE ESTA MAÑANITA. QUE LA PALA DEL KAYAK «LE FLORECE EN LOS DEDOS» CUANDO REMA LENTO, Y EN SILENCIO.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Y cumplí mi sueño. Soy mascarón de proa. Pero el humano tiene miedo de que me trabe en un tronco si pasamos por una corredera, así que dijo que después me iba a atar mejor.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Salimos del arroyo…

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Allá se ve la reserva de Campo Rico. Donde va a estar el próximo Parque Nacional.

QUE BUENO… VA A SER MUY IMPORTANTE.

Sí… Se salvan 3000 hectáreas, y se destruye el resto del Alto Delta. Pero ojo que éstas se salvan. El Parque está genial… Buenísimo, pero los ganaderos y los furtivos siguen con impunidad para destruir lo que queda de flora y fauna salvaje.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

¿Y esa línea clarita al ras del agua?

ES UN BANQUITO DE ARENA QUE SE FORMO EN MEDIO DEL RÍO. ESTA BAJANTE ES INCREÍBLE.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Por este lado va a ser la entrada al Rico. Más adelante está la casa del puestero.

Mucha gente de esta zona está afectada con hanta virus, hay que tener cuidado con todo. No dejar la carpa abierta, no dejar comida cerca, asolar la carpa antes de desarmarla a la mañana. Es peligroso.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

AHORA QUE TE VEO, TRITO, QUEDÁS RE LINDO.

Sí, pero estoy medio flojo acá. El humano dijo que me iba a atar mejor. Me muevo para todos lados.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

¿TENEMOS QUE SEGUIR PARA ALLÁ?

Puede ser, pero…

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

…mejor lo convencemos de que nos metamos por este arroyo. Le dicen el Malo.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

UY, SÍ. ESTÁ BUENÍSIMO. METÁMONOS HASTA DONDE PODAMOS.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Mirá, Chuza, ése es un timbó pacará.

¿EL DE LAS OREJAS DE NEGRO?

Sí. Mirá qué lindo. Es el más odiado por los carpinteros.

¿POR QUÉ?

Porque el aserrín es terriblemente tóxico y molesto.

MIRÁ VOS. ¿Y VOS CÓMO FUISTE PARA EL CARPINTERO QUE TE HIZO?

Yo soy un cedro del Mato Grosso. Era feliz en la selva, muy bello era todo allí. Imaginate que siempre me visitaban las garzas para hacer nido entre mis ramas más altas, atraía los monos, amaba ver a los yacarés desde lo alto, siempre se echaban a panzonear en una playita cerca de donde yo había nacido. Todo era tan bello, pero bueno.. el progreso, el dinero para unos pocos… Viste cómo es. Un día las topadoras transformaron todo eso en un campo de soja, contaminado de agroquímicos y alambrado. Todo era tan bello. Es cierto que no servíamos para producir mucho dinero, pero teníamos una función muy importante en el ciclo de la vida.

¿QUÉ HACÍAN USTEDES?

Nosotros, los árboles, refrescábamos la tierra del sol tropical, juntábamos agua en las épocas de lluvia grande para que no se desbordaran los ríos, y en las épocas de sequía la íbamos descargando lentamente para que no ocurrieran los desastres que llegaron después, como le ocurre a este Paraná hermoso pero castigado. Los árboles siempre amamos la tierra. Somos sus criaturas más sagradas y más antiguas. Yo tenía más de cien años cuando un estanciero ordenó que me voltearan con una motosierra, y me amontonaran con un tractor en el costado de un camino. Un hombre muy viejo, llorando, logró despedazarme un poco antes de que mi cuerpo gigante terminara de secarse y se le prendiera fuego, y yo soy un pequeño recorte de una de esas maderas que llevó… Hoy soy un muñequito de madera, pero no he dejado de ser un cedro, aunque sólo esto haya quedado de mí. Cuando cierro los ojos veo al jaguar que corre un chancho ´e tropa junto a mis raíces, siento el viento que sacude suavemente a las ramas donde las garzas habían hecho sus nidos. Cuando cierro los ojos veo que toda esa vida ha quedado tan lejos.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

¿Por qué te pensás que los árboles callan cuando pasamos cerca? Miralos. Nos miran silenciosos, nos respetan…

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Mirá cómo los ceibos apagan su rojo de fuego, que es señal de sumisión a nuestra venida por este arroyo. Yo los conozco… Ellos también a mí. Saben quién soy, a pesar de mi porte burlón e idólatra. Ellos saben que soy un cedro grande, uno gigante que ha sido muerto por muy poco. No he podido terminar canoa de indios, ni cartel de un Parque Nacional. Me han transformado en la pequeña carranca de un kayak, pero ellos saben quién soy… o quién he sido. Y me respetan, como yo los respeto a cada uno de ellos, no importa si sea torcido como un sauce, blandito como un aliso, pegajoso como un curupí o pestilente como un laurel. Entre los árboles nos amamos mucho. Qué lástima que el Dios de los hombres sea más fuerte que nuestro hermoso Urupianga.

FUERZA, TRITO. DALE… NO TE PONGAS MAL.

Está bien. Siempre pasa.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

MIRÁ QUÉ LINDO MONTECITO DE SAUCES DONDE PARÓ EL HUMANO.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Y MIRÁ QUÉ LINDO QUEDASTE ASÍ ATADO. AHORA ESTÁS BIEN FUERTE Y YA NO HAY PELIGRO DE QUE UNA RAMA TE SAQUE DEL BOTE.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

DALE. JUGUEMOS MIENTRAS EL HUMANO SE VA A CAMINAR. ¿QUÉ DECÍS?

Bueno, Chuza. Al final no sos tan apática como te aparentan esos ojos serios. Juguemos a la escondida.

BUENÍSIMO. YO ME ESCONDO PRIMERO.

Dale que cuento… Hasta veinte. Uno… dos… tres…

A VER… ACÁ NO ME VA A ENCONTRAR.

Siete… ocho… nueve…

NO… MEJOR ACÁ.

Quince… dieciséis… diecisiete…

LISTO.

Veinte. ¿Dónde estás, lechuza? Mhhh. Por ahí no… Adentro del tambuche tampoco… Atrás de la pala menos… Entre la chilca, no… Ah, sí. Te vi… Ya sé dónde estás.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Pica a Chuza adentro del mate.

AY, ME ENCONTRASTE.

Viene el humano. Sigue el viaje.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1
ESPERÁ QUE SALGA DEL MATE. LISTO. SEGUIMOS.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Allá vamos. Nada nos detendrá. ¡¡¡¡Sigue el viaje!!!!

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

¿Y ESE MAPA ASQUEROSO?

Lo hizo el humano la otra noche, copiando de una foto satelital grandota. Lo hace para no equivocarse en las boquitas donde los arroyos se prestan a confusión.

OH…

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

MIRÁ ESE PUESTO ABANDONADO. CÓMO DESAPARECIERON TAMBIÉN LOS MONTES.

Sí. Estamos llegando a una zona lagunera, y la altura de los albardones baja considerablemente.

¿POR QUÉ?

Cuando el río sube y arrastra mucho sedimento, lo deposita donde hay más árboles y donde el cauce principal choca con las costas. El grueso queda allí y hacia las lagunas pasa el agua más limpia de tierra. Encima el gran desgaste que sufre la tierra por el uso de la ganadería, al no haber tanto pajonal, hace que cada crecida aumente el nivel de altura de los bancos de arena y albardones más boscosos, y que disminuya la altura de los campos más pisoteados.

¿DE DÓNDE SACÁS ESE CONOCIMIENTO?

Un poco se ve a simple vista. Cada vez que el río sube, los arenales y bancos se hacen más y más grandes, pues ellos no tienen vacas y el alisal se hace asienta y la isla se levanta. Al resto lo he oído de ensayos de geólogos que han venido a trabajar al delta. Dice Liliana, una trabajadora del Parque Nacional Pre Delta, que es notable cómo las zonas donde la ganadería ha sido más intensiva han perdido altura en los años, y cómo, hacia los canales más importantes y hacia el bajo delta las islas vuelven a ganar altura.

¿Y DÓNDE LA CONOCISTE A LILIANA, SI NUNCA ESTUVISTE ALLÁ?

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Acordate que soy un árbol. La paciencia es nuestro don, y en paciencia de oír al viento norte puedo escuchar las voces, y aun los suspiros más lejanos. Los árboles conocemos… mucho conocemos… Aunque a los humanos no les importe. Conocemos, esperamos, vemos, recordamos. Cada timbó reconoce el dolor de cada espinillo, cada ceibo sabe qué familia de peces está saliendo de su laguna, y reconoce quiénes regresan en la primavera siguiente para volver a reproducirse. Todos los árboles tenemos una sola Alma Grande… y la paciencia. Sólo una cosa tiene más paciencia que nosotros.

¿QUÉ COSA?

La muerte, que te espera toda la vida… Ja, ja.

QUÉ CURSI, TRITO. ESTÁS PARA COMPONER ROCK.

Ja, ja. Sí, la verdad… patético…

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Incluso puedo entender a este pequeñín verde que me saluda… Incluso sé su miedo a caer desde acá al agua del arroyo, pues no quiere ser devorado por pececitos. En temblor y quietud, esta langostita espera que el bote se acerque a una costa donde pueda desembarcar más tranquila.

PARA EL HUMANO ES SÓLO UN BICHO QUE SE LE PEGÓ AL KAYAK, PERO AHORA ENTIENDO QUE LA SENSIBILIDAD, PARA EL ÁRBOL, ES TAN GRANDE QUE LO HACER PREOCUPAR AUN POR LOS DETALLES MÁS ÍNFIMOS.

Cuando era entero, un año completo lloré porque en un atropello dejé caer al suelo una rama, y ésta mató a la pequeña oruga que había llegado desde un arrayán del río a saludarme y admirarme.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Mirá a esos gigantes que se asoman de la barranca entrerriana.

SÍ. MARAVILLOSOS ALGARROBOS, ÑANGAPIRÍES, QUEBRACHOS.

Los últimos del suelo continental costero.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

¡¡Sigue el viaje!! Allá vamos. Pronto entramos en el Barro, y luego en la Azotea. Vas a ver, Chuza, cómo te va a gustar… Dicen que hay mucha vida por esos lados.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

VOLVEMOS A VER SAUCES. VOLVEMOS A VER VERDES POR TODOS LADOS.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

¿OTRA VEZ PARAMOS?

Y sí… Imaginate que hace horas que no encontramos una sombrita.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

¡¡LOS CARDOS!! CUANDO YO ERA APENITAS EL FONDO DE UN CHARCO, VEÍA EN LAS TRANSPARENCIAS DE LA SUPERFICIE A LOS PANADEROS Y A LOS DIENTES DE LEÓN QUE ACARICIABAN EL AGUA Y SEGUÍAN VIAJE.

CUANDO EL INDIECITO TOBA BUSCÓ PARA AMASARME, CUANDO EMPECÉ A SER LO QUE SOY AHORA —ANTES NO ESTABA MAQUILLADA, UNA VERGÜENZA—, VI DE DÓNDE SALÍAN ESAS MARAVILLAS VOLADORAS. DEL CARDO NACE ESE PANADERO TAN LINDO.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Y DE ESAS CASCARITAS EN EL TRONCO VERDE NACEN LAS CHICHARRAS CANTORAS AL VERANO. LAS CHICHARRAS ÉSAS QUE INSPIRARON A TANTOS SOÑADORES Y QUE SIEMPRE LLAMAN A LA AÑORANZA DEL TIEMPO DE LA NIÑEZ. QUÉ MARAVILLA DE ANIMALITO.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Hablando de troncos verdes. ¿Viste el laurel gigante que encontró el humano motor? Ese árbol sí que ha visto todo en la comarca. Él todo lo sabe. Escuchá todo lo que claman sus brillantes y tupidas hojitas.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

¿A quién no le ha brindado reparo este gigante de madera olorosa? A las aves, a las bestias terrestres, cuántos yacarés habrán descansado su reptar bajo estas ramas tan viejas, cuántos isleros pobres habrán pasado las heladas bajo su reparo coposo?

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

OTRA MAÑANA. APROVECHEMOS PARA ARRANCAR TEMPRANO. EN ESTOS ARROYOS LA SOMBRA NO ES ALGO QUE ABUNDE, Y SE ME SALE LA PINTURA.

Ay, Chuza, una vez que te levantás temprano… Esperá que hagamos unos mates y empezamos.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

VAMOS A REMAR EN LA NEBLINA OTRA VEZ. QUÉ LINDO. ME ENCANTA.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Esa magia que está tan cerca, que cuesta tan poco, y que nos necesita tanto.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

MIRÁ EL PESCADOR. ¿HABRÁ ALGO EN LOS TRAMALLOS?

Difícil, Chuza. Esta bajante es tremenda. Ésta es la época en que los peces deberían estar saliendo de las lagunas, y todas las boquitas están secas. Creo que va a ser un año muy duro para la pesca.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Hay arroyos por todos lados.

SÍ. PERO EL HUMANO MOTOR ESTÁ TOMANDO TODO HACIA LA DERECHA. ME PARECE QUE SUS MAPAS FEOS Y COPIADOS LO GUÍAN BIEN.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Otra curvita y vuelve a tomar ese rumbo, siempre pegado a las barrancas continentales.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

¿Qué hacés ahí?

ME QUEDO ACÁ PARA AVISARLE AL HUMANO QUE EL AGUA ESTÁ LISTA. YA HIRVIÓ UNA PAVA RECIÉN.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Mirá esa nutriera.

SE FONDIÓ, POBRECITA.

Escucho cómo sus maderas se retuercen de humedad y agonizan. Pobrecita. Pronto será parte del viborón naviero. Adiós, amiga.

SI HABRÁ TRAJINADO ESTOS ARROYOS.

Pucha, che…

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Y aquel caracolero… cómo hace equilibrio en una ramita de sauce.

MIRÁ EL PIQUITO CURVADITO.

Con él se mete bien adentro del caracol.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

UY… ESTE BOSQUE, TRITO.

Estamos entrando al Parque Nacional.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Es hermoso. Y bien tupido. Acá sí que el humano no va a poder bajar del kayak.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Esta picadita. Es una belleza.
AY, QUÉ LINDA. CUANDO ME VUELVA A LA TIERRA ME ENCANTARÍA SEGUIR MIS DÍAS EN UN LUGAR COMO ÉSTE. MIRÁ ESTE ÁRBOL… SERÁ PARIENTE DEL HUMANO MOTOR…
Rosario diamante santiago del rio (101)

El aliso es el pionero. De todos lo árboles, éste es el que nace primero en una nueva playa de barro o en un nuevo banco de arena. Forma un ñandutí tan espero que la próxima crecida dejará barro en las costas, atrapado por este arbolito.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

¡¡Un carau!!

NO, TRITO, ES UN CUERVILLO DE LA CAÑADA.

¿Y por qué esos colores?

PORQUE ESTÁ EN EL REPOSO SEXUAL. SE PONE MÁS COLORADOTE CUANDO TERMINA ESTA PACIVIDAD.

Así que no es un carau…

CONOZCO EL CHAMAMÉ DEL CARAU. ESTÁ CANTADO MITAD EN GUARANÍ Y MITAD EN CRIOLLO. ES MUY LINDO. LA LEYENDA DICE QUE CARAU ERA UN PIBE BASTANTE APUESTO, PERO QUE ESTUVO MUCHO TIEMPO CUIDANDO A SU MADRE QUE SUFRÍA DE UNA ENFERMEDAD MUY GRAVE. VIENDO QUE ÉL YA NO PODRÍA SEGUIR AYUDÁNDOLA, DECIDIÓ MARCHAR AL PUEBLO A BUSCAR REMEDIOS O UN BUEN DOCTOR. EN EL CAMINO SE ENCONTRÓ CON UNA BAILANTA, DONDE ENTRÓ DE PURO CURIOSO NOMÁS, Y AHÍ SE LARGÓ A BAILAR CON UNA MOCITA MUY LINDA. BAILARON RATO LARGO, HASTA QUE UN AMIGO QUE LLEGÓ CORRIENDO, LE AVISÓ QUE SU MADRE YA HABÍA MUERTO. EL CARAU LE DIJO QUE NO IMPORTABA, QUE YA IBA A HABER TIEMPO PARA LLORARLA, Y CUANDO SE QUISO LLEVAR A LA DAMITA PARA INTIMAR CON ELLA, LA CHICA LE DIJO QUE NUNCA LE ENTREGARÍA EL CUERPO Y EL ALMA A UNA PERSONA QUE DEJABA MORIR A SU MADRE. ELLA LO DEJÓ SOLO EN EL BAILE Y ÉL, AL DARSE CUENTA DE LO QUE HABÍA HECHO, SALIÓ LLORANDO POR EL REMORDIMIENTO. JAMÁS VOLVIÓ A SU CASA… EMPEZÓ SU PEREGRINACIÓN SIN DETENERSE POR ESTEROS Y CAMPOS CORRENTINOS. SUS OSCURAS ROPAS ARAPIENTAS EMPEZARON A TRANSFORARSE EN PLUMAS Y SUS BRAZOS EN ALAS… LENTAMENTE SE FUE VOLVIENDO EN ESTE AVE ZANCUDA QUE ANDA GRITANDO ACÁ EN ESTA LAGUNITA. EL DIOS DE LOS GUARANÍES LO TRANSFORMÓ Y LO CONDENÓ A LLORAR POR LOS ESTEROS.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Y ÉSOS OTROS QUE ANDAN CAZANDO MOJARRITAS ARRASTRANDO EL PICO… QUÉ GRACIOSOS.

Hay pitotoys chicos en las lagunas. Qué lindas aves.

 

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Estas totoras son del continente. No hay en las islas del Alto Delta, pero acá se arriman casi hasta el arroyo La Azotea.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

¡¡¡¡¡LOBITOS DE RÍO!!!!!

Aprovechan y salen a la mañanita a pescar. Se la pasan todo el día jugando. Es tan lindo…

¿A ÉSTE LOS CAZADORES LO DEJAN EN PAZ?

Este… Mhhh…

¿TAMBIÉN LO MATAN A ESTE ANIMALITO?

Sí. Es uno de los que está más en peligro de extinción. La provincia de Corrientes, como no sabe cómo hacer para detener su depredación, lo declaró Monumento Natural Provincial. Ya un antiguo documental que a fines de los ochenta deambulaba por las escuelas de Rosario, uno donde un grupo de lancheros trataba de encontrar el barco de cemento que quedó abandonado cerca de Victoria; ya ese documental mostraba al lobito como una de las especies más amenazadas. La mayoría de los kayakeros que andan solos o con poca gente han tenido el placer de remar acompañados de un lobito nadando al lado del bote. El lobito es un animalito que puede domesticarse con facilidad, aun en estado salvaje se acerca mucho a los humanos. Ése es su gran error.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

ESTOS CAMINOS SE PARECEN A LOS DEL CHACO.

Es que estamos en una especie de chaco entrerriano. Algunos le llaman el espinal pampeano. Son árboles nativos de madera muy dura. Son como los que vimos en la barranca, cuando salimos del Malo.

AH, SÍ… ME TRAE MUCHOS RECUERDOS. SOY MUY NOSTÁLGICA.

Y, claro… Sos de tierra. La tierra siempre recuerda y llama a volver.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Allá abajo está el delta. Volvamos al río.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

MIRÁ LA GOLONDRINA. QUÉ PAJARITO MÁS LINDO.

Sí, Chuza, pero el verano de golondrinas es un período muy difícil para el resto de las aves. Éstas son muy agresivas y territoriales, y las vuelven loco a picotazos. Ni los horneros ni los cuacos se salvan del ataque de estos pajaritos. Es increíble verlas correr a los caranchos de a tres o cuatro golondrinas, arrancándoles plumas con sus picotazos.

NO TE LO PUEDO CREER.

Uf… No sabés lo que son… Un humor…

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

¿ÉSTE ES UN CUACO?

Sí… Esta garza es un cuaco que llaman hocó colorado. Tiene algo en la boca.

SÍ, TRITO. PARECE UNA CULEBRITA O UNA ANGUILA.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

¿Será pariente? Otra vez la misma duda.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

EL RESTO DE COMIDA QUE SOBRÓ DE LA OLLA ATRAJO AL PEPITERO DE COLLAR. ¿A VER QUÉ OTROS PAJARITOS SE ARRIMAN?

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

UN CARDENAL BEBÉ. QUÉ TERNURA. TIENE EL COPETITO MARRONCITO TODAVÍA.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

ESTÁ OSCURO, PERO ME PARECE QUE HAY UN CHANCHO ALLÁ ENFRENTE.

No, Chuza. Es un carpincho. Es el mayor de los roedores en el mundo. Quedate callada y vas a ver cómo come tranquilo.

SE ACERCA UNA LANCHA. VAN A VENIR A MATARLO. ME IMAGINO QUE, AL IGUAL QUE A LOS OTROS ANIMALITOS, A ÉSTE TAMBIÉN SE LO MATA POR GUSTO.

Sí, mi compañera. Pero tranquila que es de día. Vas a ver que el bicho se va a ir. Además, no nos conviene hacer mucho ruido porque el lanchero se va a dar cuenta que estamos mirando para allá, y que habremos visto algo.

¿POR QUÉ EL HUMANO MOTOR QUE NOS TRAE, SI NO LE GUSTA MATAR POR DIVERSIÓN, LES TIRA CON RAMAS O BARRO A LOS ANIMALES SALVAJES? ¿NO LE GUSTA QUE ELLOS SE ACERQUEN?

Sí que le gusta, pero él sabe que es mejor que los animales le tengan miedo al hombre. Si los lagartos o los lobitos se acostumbran a la gente, no duran mucho tiempo.

¿Por qué hay tantos animales acá, y nada por donde anduvimos estos días, si acá hay muchos más humanos que en esos parajes solitarios?

Porque en las islas faltan personas, pero sobran armas, vacas y tramperas. Acá la naturaleza respira un aire de libertad. Acá los únicos cazadores son los dorados, los yacarés y los fotógrafos.
rosario-diamante-santiago-del-rio-1

¿ENTONCES LOS CAZADORES SON UNA BASURA?

No. Basura y plaga es sólo el que mata sin necesidad. Los nativos han vivido del recurso sin jamás extinguir una especie. Llevaban cientos de años acá cuando llegaron los blancos; y entonces los indígenas cazaban y pescaban, y convivían con el carpincho, la nutria, el lobito, el ciervo de los pantanos. Cuando el hombre blanco vino a pisar fuerte y mató a todos los indios, empezó a destruir su ambiente para hacerlo productivo. El Estado ausente hace que los pobres se las arreglen como puedan, y salen a cazar y a pescar como en la ciudad un cartonero sale a recolectar, o como en la cordillera el mapuche sale a buscar piñones de pehuén. El pescador y el nutriero no tienen que cumplir horario, no tienen días donde rendir cuenta, ni pagar monotributo o impuesto a las ganancias; su único patrón es el hambre. Hay una canción del gran poeta uruguayo, de Anibal Sampayo, que habla de la vida de los pescadores. Dice… «Usted que ha venido a fotografiar, no haga de mi suerte sólo una postal».

Hay una locutora radial de la ciudad de Rosario, que cada mañana dice que la persona más afortunada es un pescador que ella ve cada vez que sale de su casa para ir al trabajo. Dice ella que él tiene la suerte de ver todos los amaneceres desde el agua. Como si su canoa, olorosa y vieja, fuera el balcón exclusivo de un edificio costero. De verdad que la vida de un pescador es algo horrible.

PERO TAL VEZ ESA LOCUTORA SÍ TENGA RAZÓN Y ESE HOMBRE SEA EL MÁS FELIZ DE ROSARIO.

Tal vez sí… Aunque tengo que pescar en plena veda o en las mañanas heladas de invierno.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

¿Y este arroyo donde paró el humano motor?

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

ACÁ. MIRÁ TRITO. ES LA PARTE INTANGIBLE DEL PARQUE NACIONAL. AHÍ NO HAY QUE PASAR. ÉSTA ES UNA ZONA RESERVADA PARA ESTUDIOS.

Cuánta responsabilidad. Qué bueno. Nos vamos, Chuza. Empezamos el regreso hacia Rosario.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

¿Qué hacés, Chuza Guacuraí?

LES TAPO EL CAMINO A LAS HORMIGAS, Y NO PUEDEN PASAR.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

JE, JE, JE.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

UY, RAYADORES. NO SABÍA QUE HABÍA DE ÉSTOS EN ESTA ZONA DEL RÍO PARANÁ.

Yo tampoco. Es la única especie de ave en el mundo que tiene la parte de abajo del pico más larga que la de arriba. La arrastra al ras del agua para cazar peces.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Es increíble cómo van raspando cerca del arenal.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Nos metimos en un arroyo.

¿DÓNDE ESTAMOS?

Esperá que miro el mapa improvisado del humano. A ver… Se llama arroyo el Laurel, y llegando a Gaboto le llaman las Cañas. Allá vamos.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Te cuento una historia que me acaba de contar un curupí, ahí donde paramos para que el humano descansara. Le conté que veníamos de Rosario, y él me relató una historia de nuestra zona. ¿La querés oír?

SÍ, TRITO. DALE.

«Cuando estaban en guerra las tribus chanás con las comunidades del norte, ocurrió un día que los segundos —guaraníes—, pactaron un trato con Y Jara, deidad pagana que, se cree, habita bajo las aguas de los ríos sudamericanos. El objetivo del acuerdo era el de acabar definitivamente con el último grupo de la resistencia chaná, a cambio de una mayor devoción y mejores ofrendas hacia su deidad. Y Jara realizó, pues, un temible conjuro que cayó sobre la población que ocupaba el paraje donde hoy se encuentra el Cerro del Durazno, en la desembocadura del riacho conocido como los Meones Chicos, afluente del Salto.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Pindoví, joven mercader y cazador chaná, se ausentó por algunos días hacia el interior del monte alto buscando un asentamiento carcará. Remontó, así, el río Carcarañá hasta el lugar donde hoy encontramos la comuna de Pueblo Andino. Después de cambiar cueros y peces por armas y maíz, Pindoví decidió que era el momento de regresar a su paraje, en el Cerro del Durazno. Derivó el Carcarañá hasta alcanzar el Coronda; de allí remó por las costas altas hasta la isla Del Encanto, pasó la Angostura del Quebracho; cruzó el paso ancho hasta dar con la entrada del Salto, frente a la isla del Pele, que en aquel momento era sólo un banco de arena que se asomaba en las bajantes. Durmió en la entrada de una laguna. No hizo fuego para no ser divisado, pues llevaba una valiosa carga de cueros y maíz que no debía ser interceptada por guaraníes, que para aquellos años llegaban de a cientos desde el norte.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Esa mañana partió temprano y se extrañó de ver unas oscuras nubes llegando desde el sudeste. Pronto hizo frío y todo el cielo se oscureció. Encontró a un niño guaraní en una de las costas, pidiéndole a Pindoví que se acercara a la barranca. El pequeño habló de una nueva conquista. El chaná no le hizo caso. El guaraní insistió.

—Tu raza ha sucumbido —le dijo—. Sobre el cerro ya no está tu linaje. Todos fueron muertos por Y Jara. Su conjuro aún domina allí. No vayas.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Pindoví no se dejó atemorizar por esas palabras. Siguió derivando. Pero aconteció que una garúa helada comenzó su descenso desde las nubes. El muchacho resistió. El viento contra la proa frenó su marcha. Pindoví remó más fuerte. La garúa humedeció toda su ropa: estaba helado. Para empeorar las cosas, las aguas del arroyo cambiaron súbitamente la dirección de su corriente. Ahora remontaba con viento en contra. Pindoví, tiritando, no se detuvo. Vio al niño guaraní otra vez en la orilla.

—Y Jara es el soberano —gritaba el pequeño, que no parecía sentir los efectos de la ventisca ni de la helada llovizna—. Él maneja el curso de las aguas; es quien trae crecientes y bajantes. Él es el dueño de la evaporación que ensucia el cielo de su odiado hermano Tupá —el sol—. Él decide cuándo precipitar y cuándo estallar en truenos. Tu comunidad ha muerto, chaná. Ahora reina el guaraní.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Pindoví, rendido, soltó las palas y se dejó arrastrar por la corriente, que aún no recobraba su curso original. Al alejarse pudo ver los rayos de Tupá que franqueaban entre las nubes oscuras.

El arroyo lo depositó en un remanso que lo tuvo dando vueltas por el tiempo que lloró el infortunio de su estirpe».

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

¿Qué le pasa al humano motor?

EL CALOR SOFOCANTE LO HABRÁ VUELTO LOCO…

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

 POBRECITO EL TORATAY. LA QUEMADA LE ACHICHARRÓ CASI TODAS LAS HOJITAS.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

ANDAN MAL LOS PELUQUEROS DE LA ZONA. MIRÁ QUE TIMBÓ TAN FIERAZO.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Mirá esa víbora gigante. Tiene más de dos metros.

LA ÑACANINÁ. ES UN TREMENDO CULEBRÓN. ACÁ TAMBIÉN LE LLAMAN CURIYÚ, COMO A LA ANACONDA AMARILLA.

Sí… Qué animal hermoso. Mirá a la derechita, se le ve la cabeza asomada y el cuello hinchado como las cobras de las películas. Ahí se mete en la cueva.

QUÉ BELLEZA DE ANIMAL.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

UY. EL ARROYO SE VOLVIÓ LENTO Y LAGUNERO. QUÉ CALOR.

El humano motor está buscando un sombrita.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

¿Qué es eso que encontraste en el barro, Chuza?

SON PEDACITOS DE VASIJAS INDÍGENAS QUE SIEMPRE APARECEN EN LOS CERRITOS. ÉSTAS ESTABAN EN EL BARRO QUE SE ASOMABA POR LA BAJANTE. SON MUY VIEJAS Y ESTÁN HECHAS COMO YO. LA DIFERENCIA ES QUE RESISTEN EL AGUA PORQUE ESTE BARRO ESTA COCIDO. AY, QUE PIROPERAS. ME DICEN QUE ESTOY MUY LINDA ASÍ PINTADA. JAJA. ME PONGO COLORADA. SON VIEJAS PERO NO PIERDEN LAS MAÑAS.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

MHHH… NO SE ENTIENDE NADA ESTE MAPA MAL HECHO.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Salimos del arroyo y llegamos al brazo Coronda.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Llegamos a Puerto Gaboto. El primer asentamiento en suelo argentino para organizar la masacre indígena.

¿DÓNDE SE METIÓ EL HUMANO MOTOR?

Se fue arriba de la barranca a comprar algo frío para tomar y para recargar agua potable. Ya vuelve. Pronto se viene la noche y ya tenemos que buscar un lugar para acampar.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Aprendo a quererte cuando

te descubro en el olor inconfundible de

tus sauces,

que son leños ardidos del inicio,

rescoldo de remansos matealeros,

y trasfogueros que llaman llamas

entre brazas ocultas de ceniza leve,

ésas que me invitan a soplar para volver,

en fuego,

a vociferar al aire

la canción que enseña el río.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Aprendo a quererte cuando

te descubro en el olor inconfundible de

tus sauces que

son fogón de alegría,

rescoldo de remansos matealeros,

y trasfogueros que llaman llamas

entre brazas ocultas de ceniza leve,

ésas que me llaman a soplar para volver,

en fuego,

a vociferar al aire

la canción que enseña el río.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

¿QUÉ RECITÁS, TRITO?

Es una adoración al fuego. La repito porque la lloran los pocos árboles de esta zona. Son dos versiones del mismo adagio.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Buen día, Chuza. ¿Cómo amaneciste?

RODEADA DE MUGRE. MIRÁ ESTO.

Sí. Es una vergüenza. No hay lugar más mugriento que Gaboto en todo el Alto Delta. Las excursiones en lancha deben ser para fotografiar bolsitas y botellas tiradas. Gaboto es reconocido por su olor a tripa y sus costas bañadas de plástico. Es para vomitar. Las costas isleras rosarinas son un poco más limpias porque existen escuelas de canotaje que enseñan a los chicos lo que es el cuidado del río, pero por acá se ve que el respeto por la naturaleza está muy lejos de conocerse. Mirá nomás lo que es el río. Los espineles lo cruzan de lado a lado.

LA CARRERA DE NADO EN AGUAS ABIERTAS LLEGA HASTA CORONDA, PORQUE SI LOS NADADORES LLEGARAN HASTA GABOTO QUEDARÍAN ENSARTADOS EN LOS ESPINELES QUE CRUZAN TODO EL RÍO. ESTAS COSTAS SON TODAS SANTAFESINAS. TANTO SE LLENARON LA BOCA CON LA VEDA DE LA PESCA, PERO EL GOBIERNO PROVINCIAL ARREGLÓ CON LOS PESCADORES DEL SINDICATO CORRUPTO ROSARINO, PARA QUE NO CORTARAN EL PUENTE, Y SE OLVIDÓ DE LOS SUBSIDIOS PARA LOS PESCADORES MÁS SUMISOS. LA LEY POR AQUÍ NO HA PASADO.

¿Y habrá muchos de estos pescadores que cobran el subsidio en Gaboto?

¿VOS TE QUEDARÍAS EN TU CASA SI TE REGALARAN 800 PESOS?

Si yo fuera humano, con eso no podría ni mantener a mi familia. Seguiría haciendo lo que sea.

NO LES QUEDA OTRA. A SEGUIR PONIENDO EL LOMO.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

VUELTA A CASA, TRITO.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Falta poquito. Al motor ya no se lo ve animado como días antes.

HACE MUCHO CALOR. YA CASI NO REMA, SÓLO DERIVA AYUDADO POR LA CORRIENTE Y EL VIENTO.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Volvimos a los Meones.

NO PUEDO PARAR DE REÍR CON ESE NOMBRE. MEONES… QUE NOMBRE TAN RIDÍCULO.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

OTRA VEZ LA ISLITA. ESCUCHÁ, TRITO, ME PARECE QUE ESCUCHO «PARA ELISA».

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

BUENO, CHE. LA VERDAD ES QUE LA HE PASADO MUY BIEN.

Gracias por tu compañía, Chuza. Estuvo muy lindo. Espero que este año podamos hacer otro viaje juntos.

YO CREO QUE SÍ.

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

rosario-diamante-santiago-del-rio-1

Gracias a Renata, que me acompañó en la partida, y a Leonardo Ferreyra que me recibió al regreso. Igual que Ricardo, que de casualidad me despidió y me recibió.

Gracias a Liliana, del Parque Nacional, por sacarme tantas dudas. Gracias a Guillermo, el lanchero de la Ave Fénix, por seguir luchando para que la gente ame el río de vida, como él llama al majestuoso Paraná. Gracias, David, por enseñarme que la soja es una gran mentira y que el campo puede vivir sin glifosato, que se puede ser minifundista y apostar al cultivo intensivo, pero hay que tener ganas de trabajar. Gracias a Martita, por la atención y por la pata-muslo que me regaló. Gracias a Trito Timai y a Chuza Guacuraí, por el aguante.

Para salvar al Gran Paraná hay que contagiar. Se puede. Hay que contagiar ganas.

PARA VER ESTE DOCUMENTO FOTOGRÁFICO DE FORMA ORDENADA, Y CON LA POSICIÓN SATELITAL DE DONDE FUE SACADA, ENTREN AQUÍ, Y VAYAN CORRIENDO LAS IMÁGENES CON LA FLECHITA QUE ESTÁ SOBRE LA FOTO, HACIA LA DERECHA.


El mapa del recorrido

Alto delta

Para ver la publicación sobre el viaje de este recorrido, ENTRE AQUÍ.


Extrañando

Laguna Ilón. Monte Tronador

La soledad de la Laguna Ilón, sus aguas claras y templadas. Ese viento que despide el Pacífico, que llega de frente para endurecer los mocos de tantas noches frías. Los patos que pasean a sus pequeños por las costas más reparadas de marejaditas, los caranchos que no les pierden el paso. El Monte Tronador que cada tanto desprende parte de sus hielos milenarios, y llegan en un tueno cordillerano sus bostezos mañaneros.
Las noches entreveradas forman un ñandutí de troncos y hojas del bosque oscuro e impenetrable donde pares de ojos, atentos, siempre nos observan cuando se dejan encandilar por nuestros faroles a pilas.
Morena del tucumano, ombú del pampeano, laurel del costero, maitén sagrado del mapuche desplazado, Ilón del que anda montañas buscando quién sabe qué risco, qué bosque, qué pedazo de tierra que llame a presentarse a eso raro que llaman paz y que buscan sólo unos pocos.
Tanta belleza, tanta paz… tanto bello y un vacío en mí.
Un chingolo y un macá vinieron a saludar al campamento. Con qué extraños nombres los habrán bautizado los pocos que los han visto ya. Estos animalitos son miles, todos diferentes pero parecidos, repartidos por toda la patria grande, aunque en la lengua de la Gran Madre son sólo uno. Macá me dijo que mi pago es un horno encendido y falto de lluvia; chingolo —que es la representación del amigo— que todos están bien, aunque un poco nerviosos por la crisis que advierten: por ese egoísmo, típico de los que especulan con las vigilias de sus otros.
Yo estoy lejos, muy lejos… a vidas de distancia, pero puedo oír en las voces de la grandeza de Ilón —que son el reflejo de las penas que extraño de mi lejano litoral— los suspiros que llegan desde allá, desde el otro lado del continente.
Laguna Ilón es ese pedazo santo de los Andes que sabe de aquí y de allá.
Ahora enseña una nube gris, oscura, que viene subiendo desde uno de los  glaciares.
Esto es bello, bellísimo, pero extraño mi río. No te lloro porque te guardo estas lágrimas para cuando pueda volverte a besar —un sauce le dijo a un tala, que después le contó al caldén que le pasó el mensaje al ciprés, que luego se lo transmitió a un coihue y éste a la lenga donde me apoyo con el cuadernito, que al Paraná, de tanto llorar, se le ha ido casi toda el agua. Te extraño, río viejito. Te guardo estas amargas para cuando pueda volverte a ver, que sé que, aunque faltas de dulzura, te hacen tanta falta.

 Playa Laguna Ilón


Horizontes

renata remando

SIEMPRE HAY GANAS DE ALCANZAR UN HORIZONTE MÁS. EL HORIZONTE NUNCA ES EL MISMO. SIEMPRE LLAMA A SABERLO UNO MÁS.

renata alisal

DIGO QUE EL HORIZONTE RETROCEDE UN PASO A CADA ANDAR. RENATA ME DICE QUE NO, QUE TODO EL TIEMPO ESTAMOS EN EL CONFÍN EGOCÉNTRICO DE UN OBSERVADOR LEJANO. DICE QUE SIEMPRE SOMOS EL TUMOR QUE INTERRUMPE LA LÍNEA RECTA DE ESA PERSONA, QUE SIEMPRE CAMBIA, PERO SIEMPRE NOS ENCUENTRA TUMOR DE SU HORIZONTE.

lavando la olla

 Y CUANDO EL HORIZONTE LEJANO SE VUELVE NUESTRA CASA… ALGUNOS TENEMOS LA FORTUNA DE NO VERLO COMO UN DESTIERRO, SINO COMO UNA ELECCIÓN DE PARTIDA. ALLÁ LEJOS QUEDA EL HORIZONTE. ALLÁ HA QUEDADO NUESTRA FAMILIA, NUESTRO TRABAJO. QUÉ LINDO QUE NO ES DESTIERRO, SINO ELECCIÓN DE ANDAR.

calabaza a las brazas

ESÍ ES EL HORIZONTE DE RENATA. EN ÉL OCURREN COSAS MARAVILLOSAS. HASTA LAS COMIDAS SABEN MEJOR EN ESE HORIZONTE QUE —LEJANO— SE LE ANTOJA MISTERIOSO DESDE SU PAGO.

se va el sol

«LA TARDE SE VA LENTA POR EL SUEÑO DE LOS PASTOS» LE CANTAN A SU HORIZONTE LOS DE IMAGUARÉ.

Puente Victoria Rosario

ALLÁ LEJOS, ESO ES NUESTRO PAGO: AHORA HORIZONTE DE LA NUEVA UBICACIÓN. DE CHICO, EN LA ESCUELA, NOS ENSEÑABAN QUE ROSARIO ES CIUDAD DE INMIGRANTES… AHORA RECONOCEMOS QUE ES CIUDAD DE DESTERRADOS. DESTERRADOS QUE LLEGARON DE EUROPA BUSCANDO SU AMÉRICA, DESTERRADOS QUE ESCAPARON DE LAS GUERRAS, DESTERRADOS QUE VIENEN EXPULSADOS POR LA FALTA DE TRABAJO EN CORRIENTES Y CHACO, DESTERRADOS QUE FUERON ECHADOS A PALAZOS POR LOS USURPADORES DE LA SOJA EXPANSIVA.

LA CASA DEL DESTERRADO NOS VA QUEDANDO CADA VEZ MÁS LEJOS.

amanecer rio parana

EN ESTE NUEVO RINCÓN DEL MUNDO CANTAN LOS SAUCEDALES, Y AGRADECEN LA FORTUNA OCASIONAL QUE LES DIERA VIDA EN LOS ALBARDONES DEL ALTO DELTA.

vicentin y molinos

INCLUSO LAS PESTILENTES EXPORTADORAS DE GRANO Y ACEITE VAN QUEDANDO LEJOS. LA MUERTE VESTIDA DE DÓLARES QUE BRINDA EN GULA QUE PARECE NO SATISFACERLA JAMÁS, POR SUERTE NOS VA QUEDANDO LEJOS.

monte nativo

PERO LOS ESFUERZOS SIEMPRE SON RECOMPENZADOS. ISLA ADENTRO, FRENTE A PUNTA QUEBRACHO, JUSTO FRENTE A LA CEREALERA QUE FACTURA A RAZÓN DE 27 MIL PESOS POR MINUTO, ÉSA QUE ESTÁ PROPONIENDO EL DESAGOTE DEL 25 POR CIENTO DEL GRAN PANTANAL PARA PODER LLEVAR SUS BARCOS HASTA EL MATO GROSSO EN LA ÉPOCA DE AGUAS BAJAS, FRENTE A ESE MONSTRUO GRANERO Y ASESINO DE LA VIDA, ENCONTRAMOS UN PEQUEÑO PARAÍSO LLAMADO «BOCA DEL BOBO», ENTRADA A UN HERMOSO RIACHO CONOCIDO CON EL NOMBRE DE «CAREAGA».

renata y carau

CUANDO UNO DENTRA A BOCA DEL BOBO NO HAY MANERA DE NO AFLOJAR LA REMADA Y DISFRUTAR DE LA DERIVA QUE EXIBE UN MONTE CALMO, VERDE Y LLENO DE VIDA. LAS PALABRAS ESTORBAN AQUÍ. LOS DEJO EN SILENCIO PARA QUE DISFUTEN DE ESTOS PAISAJES.

descansando a la derivaplegaria al cielo de los costerosespejo en el rio paranacampamento en el careagario parana alto deltaatardecer espejadomaravilloso paranariacho careagaLuna crecienteúltimo rayo de sol

EL OCASO SE LLEVÓ EL ÚLTIMO RESPLANDOR, Y YA NO HUBO LUZ DEL DÍA, SINO APENAS LOS TONOS BLANCUZCOS Y AZULADOS DE LA NOCHE EN LUNA CRECIENTE.

amanecer nublado en el delta

SI LA MAÑANA APARECE CON ALGO DE AGUA Y MUCHAS NUBES, EL KAYAKERO SE LEVANTA DE MEJOR HUMOR. TAL VEZ LA REMADA SEA FRESCA. LA LLUVIA ALEGRA A QUIEN VIAJA POR AGUA. LA LLUVIA ES UNA BENDICIÓN EN LAS AGOBIADORAS JORNADAS DE DICIEMBRE.

kayak rio parana

Y ASÍ AMANECIÓ ESE 7 DE DICIEMBRE. NUBLADO, CASI CON AGUA… OSCURO.

Enamoradas de la luna

SIQUIERA LOS SAPOS ENTENDÍAN Y MANTUVIERON SU COROLA, COMO SIGUIENDO ENAMORADOS DE LA LUNA CRECIENTE DE ANOCHE.

amanecer nublado en rio parana

LA MAÑANA QUE AMENAZA CON LLUVIA PREDISPONE MUY BIEN AL COSTERO. EL AGUA ES VIDA. EL AGUA ES FELICIDAD. POR ESO LOS COSTEROS SIEMPRE ESTÁN DE BUEN HUMOR. ¿CONOCE ALGÚN PESCADOR ANTIPÁTICO? SIEMPRE ME LLAMÓ LA ATENCIÓN ESO DE QUE EN LAS COSTAS LA GENTE VIVE DE MEJOR HUMOR. RENATA ME CONTÓ QUE LOS COLLAS DE LA QUEBRADA SON SERIOS, MUY BUENOS, Y CON UNA EXPRESIÓN CONSTANTE DE TRISTEZA EN SUS OJOS; MUY DISTINTO ES CON LAS CHOLAS QUE VIVEN JUNTO AL BERMEJO, EN EL CHACO SALTEÑO. ELLAS SÍ QUE SON ALEGRES Y CUENTAN CHISTES. PASA LO MISMO CON EL COLLADO BOLIVIANO DEL ALTIPLANO Y DEL AMAZONAS RESPECTIVAMENTE. EL AGUA ES ALEGRÍA.

ranchos de adobe en el albardonranchos de adobe rio parana

ESTOS SON LOS RANCHITOS DE ADOBE EN EL PARAJE «BOCA DE LAS PIEDRAS» QUE INSPIRARON A IVÁN MACHADO A ESCRIBIR LA CHACARERA «LA ALBARDONERA».

arroyito sauces rio paranaarroyito rio paranacortecito verde

EL CAREAGA Y SU INFINIDAD DE ARROYOS ACABAN EN UNA ENORME LAGUNA; TAN GRANDE QUE EN PARTES NO PUEDE VERSE SU OTRA MARGEN.

laguna graaaaaandevista de las cuchillas entrerrianaslaguna grande victoria

PASANDO LA LAGUNA NOS ENCONTRAMOS CON EL HONORABLE RAÍD DEL CÍCULO ROSARINO DE CANOTAJE QUE, AL IGUAL QUE NOSOTROS, MARCHABA DESDE ROSARIO HASTA VICTORIA.

huevo el presidentetoto la causaangel circulo rosarino canotajemusicos espinillo aromitocardenal timbo coloradoagrupamiento raid rosario victoria

UN ÚLTIMO AGRUPAMIENTO ANTES DE TERMINAR EL VIAJE POR AGUA.

tuyango cigüeña rio parana

DESDE PARÍS LLEGÓ ESTE TUYANGO QUE ANDABA BUSCANDO A UNA PAREJITA ISLERA A QUIEN DEBÍA ENTREGARLE UN BEBÉ.

alla las cuchillastoto circulorio parana victoria raidciudad de victoria rio victoria

Y LLEGAMOS A DESTINO. ¡¡VICTORIA!!

pescador victoria

ANTIGUA CASA DEL PESCADOR…

personajes del raid

…Y ACTUAL REFUGIO DE LOS RAIDISTAS.

atardecer ciudad de victoria

VICTORIA, ANTES DE SER FAMOSA POR TENER UN CASINO QUE ARRUINA A FAMILIAS ENTERAS DE TODA LA REGIÓN, Y POR SER CASA DE POLÍTICOS CORRUPTOS QUE PERMITEN LA DESTRUCCIÓN DE LA FLORA Y FAUNA DEL HUMEDAL A CAMBIO DE JUGOSOS CÁNONES Y COIMAS, ERA LLAMADA «LA CIUDAD DE LOS PESCADORES Y DE LAS SIETE COLINAS». DESDE ARRIBA DE SUS MORROS, EL PARANÁ SE VE VASTO Y SU HORIZONTE NO ES EL PEQUEÑO OBJETIVO QUE NOS ANIMA A EMPRENDER MODESTAS TRAVESÍAS. VICTORIA TIENE HORIZONTES GRANDES.

toma de agua

LA NOCHE TRAJO ALIVIO A LOS CALORES DEL DÍA. SALIMOS A ANDARLA PARA VERLE ALGUNOS MATICES:

LA TOMA DE AGUA…

puerto victoria

…EL PUERTO…

galpones puerto victoria

…SUS GALPONES…

noche en el puerto de victoria

…EL MUELLE, FRENTE AL CAMPING.

oscar circulo canotaje

LA MAÑANA: OTRA VEZ EL CALOR Y EL FINAL DEL VIAJE. MIREN ESTOS ROSTROS DE ANGUSTIA.

trailer circulo de canotaje

SE MARCHAN LOS BOTES… TODO HA LLEGADO A SU FINAL.

infracción en la ruta

¿POR QUÉ LA ÚLTIMA IMPRESIÓN TIENE QUE SER LA PEOR DEL VIAJE? VENIMOS DE LA NATURALEZA EN SU ESTADO MÁS PURO Y AHORA NOS CHOCAMOS CON LO MÁS SUCIO DE LA CIVILIZACIÓN:

LA CARRETERA Y LOS IDIOTAS QUE NO RESPETAN LA NORMAS EN UN TRAZADO TAN PELIGROSO —EL DÍA QUE INAUGURARON ESTA CONEXIÓN VIAL, ESE MISMO DÍA  TUVO AL PRIMER MUERTO POR ACCIDENTE DE TRÁNSITO—.

descenso para ganado

UNA DE LAS DOCE BAJADAS NO CLANDESTINAS  PARA VACAS QUE LES FACILITA EL DINERO Y LA PRODUCTIVIDAD A LOS EMPRESARIOS. ¿Y SABEN CUÁLES SON LAS CONSECUENCIAS DE ESTA EXPANSIÓN DE LA FRONTERA GANADERA?

quema pastizales

QUEMA DE LOS LUGARES DONDE SE REFUGIAN LAS ESPECIES ANIMALES…

pampa ganadera rio parana

..TRANSFORMACIÓN DEL HUMEDAL EN UNA PAMPA GANADERA…

sembrado en la isla

…Y EL MAL PEOR QUE VIENE LLEGANDO LENTAMENTE: LOS CULTIVOS QUE CONTAMINARÁN DE AGROQUÍMICOS A NUESTRA GRAN RESERVA DE AGUA DULCE.

atardecer rio parana sol

HEY TUPÁ JARA DE LOS GUARANÍES. VOS QUE LE DISTE NOMBRE Y CAUCE A ESTE RÍO VIEJO QUE TIENE UNOS 3 MILLONES DE  AÑOS. ¿VAS A DEJAR QUE EN CINCO AÑOS LOS AMANTES DEL DINERO MATEN ESA GRAN OBRA? ¿HACIA DÓNDE VES TUS HORIZONTES? ¿SOMOS TUMOR EN ÉL, O ÉSTE TAMBIÉN RETROCEDE UN PASO A TU ANDAR DE 24 HORAS EN LA LONGEVIDAD DE LOS ASTROS Y LAS DEIDADES, VOLVIÉNDOSE CONFUSO E IMPREDECIBLE? ¿HACIA DÓNDE VA TU ALTO DELTA? ¿TIENE HORIZONTE?

FACUNDO SANTORO, EL POETA DEL BARRIO ARROYITO, DICE QUE DESTRUIREMOS EL HUMEDAL.

IVÁN MACHADO, EL MÚSICO DE BARRIO UNIÓN, ASEGURA QUE LOS TIEMPOS DEL RÍO SON OTROS, Y PARA ÉL SÓLO SOMOS UNA GRIPE PASAJERA.

RENATA EXPLICA QUE SOMOS TUMOR EN SU HORIZONTE. UN TUMOR QUE ESTÁ LEJOS DE SER BENIGNO.

YO DIGO QUE CONOCER CONTAGIA. HASTA AHORA SÓLO HAN CONOCIDO LOS MUCHOS POBRES QUE HAN VIVIDO DE LOS RECURSOS DEL RÍO, Y LOS POCOS EMPRESARIOS QUE HAN AMBICIONADO TODO PARA ELLOS.  CONOZCAMOS TAMBIÉN NOSOTROS.


Fiesta en la Pulpería del Kayakero

pulpero

El sábado 13 de diciembre, a la noche, el Pulpero Matías Lanesse organiza una fiesta, inauguración de la temporada 2008 en su pulpería.

pulpero

Música en vivo y muchas sorpresas.

Rosario desde la pulperia

Cómo llegar:

Para llegar a la Pulpería es necesario cruzar el Paraná. Queda a la altura de la zona norte rosarina, sobre la margen occidental de la isla La Invernada. Boya 429 del Río Paraná. PRESIONÁ ACÁ PARA VER LA POSICIÓN SATELITAL DE LA PULPERÍA DEL KAYAKERO.

Si no tenés embarcación, podés avisarles a los chicos para que te crucen en la lancha.

El teléfono del pulpero Matías es 0341. 155 01 75 07

Estacionamiento de la pulperiaVolley en la pulperiaDesayuno en la pulperiamúsica en la pulperiaGuitarreada en la Pulperia


Acto de Fin de Año en la escuela

Estoy hasta las manos preparando el acto del jueves, y las libretas, así que no he podido publicar las fotos del finde.

Ya que estamos los invito al acto de mi escuela: la 1315 del Barrio la Cerámica. La comunidad escolar de mi escuela corresponde en su mayoría a un sector marginado de la sociedad que sobrevive con la venta de droga y de objetos robados, aunque muchos cuentan con un subsidio estatal llamado Plan Jefe o Plan Familia, que los mantiene en sus ranchos hasta el momento en que son necesitados por el mejor postor en las urnas.

La mayoría de la gente piensa que lo mejor en hacer un gran muro a la villa, rociarla con gasolina y encenderla con todos adentro, algunos otros piensan que hay que echarlos de Rosario, para que regresen a su Corrientes o Chaco natal, y algunos pocos apostamos a que no todo está perdido, a que la escuela dignifica y puede generar la semilla de la revolución de los ninguneados. Quién dijo que todo está perdido?… La mayoría lo dice todo el tiempo… Me lo dice siempre.

Ah… Sí… Me fui de tema. Los estaba invitando a la fiesta de fin de año. Les dejo unas imágenes previas para que vean algo. La idea es hacer un cierre al proyecto de ecología que estuvimos desarrollando todo el año. Un poco con humor, un poco con nostalgia por lo que ya se perdió, un poco con compromiso para ver si de este grupo de pequeños seres humanos, sacamos buenos luchadores.

Así que acá va una previa del acto.

.

.

Chistolín… Un polvo que se le echa al mate para dar más gracia.

.

.

Una adaptación de un video que ya he publicado varias veces.

.

.

Acá hay unas fotos que los chicos eligieron y con las cuales armaron su propio video. Ellos seleccionaron fotos, audio y texto. Seguramente lo van a ver aburrido y sencillo, pero sepan que las personas que lo hicieron —dos nenas hermosas— no entendían por qué si apretaban un cuadradito de plástico abajo, la letra salía parada, y en un televisor, sin nada más que un cable que transmitiera esa información —en relalidad ni yo lo entiendo—.  

.

.

escuela-1315

Les hago una confesión. El kiosquito de la escuela privada María Auxiliadora queda mucho más mugriento después de un recreo, que el comedor comunitario de esta escuela de villa en toda una jornada. Los pobres no son tan malos.


montaña (litoraleños que se fueron a las sierras)



as� eran las sierras cuando yo era niño
 
 Un viaje diferente a las Sierras Comechingones.
(NOTA. SI LOS TEXTOS APARECEN CON LA LETRA MUY PEQUEÑA, VAYA A LA BARRA DEL EXPLORADOR, APRETE EL BOTÓN DEL RATÓN DONDE DICE "PÁGINA", Y AGRANDE DESDE ALLÍ EL TAMAÑO DEL TEXTO)
LA MONTAÑA 
Vista desde el refugio
 
             Una brisa de ojos negros bajó hasta la cruz. Descansábamos, después de llegar a esa «cima con minúscula». 
             Cuarenta varones arriba de un colectivo. También nosotros cuatro, egresados de la promoción 1996 del colegio Politécnico de Rosario. Daniel —el abogado— nos invitó a este paseo organizado por la agrupación de Acción Católica donde militaba. Pipo —el historiador—, Polito —el niño de treinta— y yo —el re-escritor de monografías— estuvimos de acuerdo: Era algo que nos debíamos… tantos años habían pasado. Por supuesto: Pipo llevó escarapelas para repartir entre los pasajeros y choferes: era el Veinticinco de Mayo; y mi país recuerda a su primero gobierno patrio, en 1810.

              Después de desviarnos de Villa Ciudad de América, en Calamuchita, y pasar de largo el Potrerillo de Garay, llegamos a una comuna llamada San Clemente, bajo las sombras orientales de las Altas Cumbres.

            Una de las habitaciones pequeñas del refugio, dentro del bellísimo parque, sería la morada para nosotros cuatro. Primero hubo que bajar el bartulaje del micro: cajones con tomates, lechuga, cuatro heladeras de telgopor llenas de hielo y carne, bolsas con cebollas, cien botellas de vino, una garrafa, dos tablones, cuatro caballetes, veinte sillas de plástico —¿tanto entra en un colectivo de piso y medio?—, diez bolsas de carbón, etcétera, etcétera.

             Cuando por fin todo estuvo en orden, salimos a caminar por un arroyito de aguas claras hasta la confluencia de más abajo, allí donde acaba el terreno del modesto complejo. Salame, queso y vino: la picada. Mis amigos se acostaron a dormir la siesta sobre una piedra iluminada por un sol tibio y acogedor, y yo me alejé por una angosta traza, más allá de la confluencia de los arroyos. Pasé un pinar —más allá del impacto para el medioambiente de este monocultivo, qué bonito es su alfombra roja, intercalando piedras sobresalientes y piñas semienterradas—, me acerqué a un caserío, donde un perro enfadado me señaló que allí no seguía la huella —¿cómo hará el cartero para hacerle llegar los impuestos a esta familia?—.

        Volví a cruzar el arroyo —ya eran uno, después de la confluencia—, luego salté una pirca[i] y ascendí al morro desde donde podía observar todo el paisaje. Permanecí sentado junto a una cantera de mica[ii] y me detuve a contemplar el valle. Estaba tranquilo, a pesar de las pinchaduras de las semillas del amor seco que lograban atravesar las medias. Subí un poco más. Vi unos postes con sus respectivos cables y supe que allí estaba la ruta. Regresé hasta el pueblo haciendo dedo. Una camioneta me cargó sobre su caja. Cuando llegué al refugio, me enteré que uno de los hombres de la expedición quiso organizar una búsqueda para después de almorzar, con el fin de encontrarme. 

           En la noche helada descorchamos vino, fumamos, nos dejamos quemar la retina por la brillante luna creciente —ese mes habría luna azul[iii]—, observando cómo sus tonos de blancos, celestes y negros, contrastaban con las rojas brasas de nuestros cigarros —Por entre los «pinos» se ven, de lejos, los tucu tucu de los cigarros (Perdón maestro don Ata, pero me era inevitable citarlo[iv])—. Qué hermosa noche.
              Su avío tangible fue puesto junto a la piedra donde descansaba. Su bagaje interior: reinterpretado en las toscas figuras de la piedra alta… del agua que va chocando bajo las quebradas.

 
          El fuego calmo enseñó la helada. Primero unos arreboles y luego un rostro límpido, tímido, apenas desperezado. Amanece. El trasfoguero será avivado para calentar la pava.

             Mientras observaba el humo suspendido en el aire, recordé las mañanas de invierno en la isla: el humo del fuego que calienta la pava y queda quieto sobre el río, que viaja decenas de metros desde la barranca para permanecer inmóvil, en un momento, sobre el agua; recordaba los amaneceres en el sur, suspendiéndolo sobre los lagos; en el Chaco, escapando hacia el Bermejito; en el norte, coronando los altos cardones. Acá, parecía un fantasma avanzando paciente sobre la escarcha; lentamente acercándose hasta la cabaña donde todavía dormían mis compañeros.
 
           El espíritu de la madera —el humo— se filtró por la puerta, despertando así a mis amigos urbanos. Pobre Daniel: la bolsa de dormir le daba claustrofobia, y no podía más que utilizarla como manta. Y… ¡Ay de Pipo!, que me escribió un ensayo sobre los últimos días de Marco Antonio[v] para justificar el miedo que le generaba venir a las montañas. Pues si Marco, con toda su gloria y fama, tuvo temor en sus últimos días, ¿qué le esperaba a Pipo, en las enormes montañas, quien se reconocía menos que una rata de ciudad? Polito, en cambio, parecía el más curtido de los tres: me contó que estaba aprendiendo equitación y que el mes pasado había participado en la pialada de una yerra. 

             Nota del compilador: «según Daniel Gramaccini, el abogado, miente el autor al decir que fue él quien se despertó primero. A Pipo, expuso en su argumentación, le agarró un ataque de locura y felicidad esa mañana, levantándose eufórico al sonar la alarma de su celular, que tenía la melodía de la marcha centralista. Nos sacudió a todos, me dijo, al compás de la musiquita. Después abrió la heladera apagada que usábamos de armario, le pego un trago a la botella de ginebra, nos destapó a todos —a los chicos, que estaban dentro de las bolsas de dormir, les abrió el cierre; a mí me revoleó la manta para el suelo— y salió corriendo por el campo, dejando la puerta de la habitación abierta. Además, agregó Gramaccini, éramos cinco en la piecita, no cuatro.

             Yo por mi parte, no creo que el autor le esté faltando a la verdad. Creo que es una costumbre muy frecuente en los escritores, el volver las situaciones más románticas y armoniosas cuando los matices del texto así lo disponen.» 

            Buenas noticias: empezaríamos el ascenso a las cumbres. Malas nuevas: en el año 2000, estas personas intentaron acarrear una cruz de metal hasta la cima de uno de los cerros. La lesión de uno de ellos, a una hora de alcanzar la cúspide, hizo convencer a los peregrinos de que la cruz quería quedarse en dicho lugar.

             Allí la plantaron. Pero las inclemencias del tiempo y de las personas intolerantes la deterioraron. Ahora había que ir a arreglarla, y era necesario subir —¡qué desgracia!— un generador de energía eléctrica, para poder utilizar un taladro —mi papá tiene un taladro a pilas muy liviano—. La idea fue de un tal Dani, tocayo del abogado, al que teníamos entre ojos: nos había despertado varias veces arriba del micro, y nos hacía bromas todo el tiempo. Con esto se había ganado todo nuestro odio y sed de venganza.               
           Ella no me observaba. Tampoco hablaba con el resto de sus compañeros. Estaba cansada. Por lo que alcancé a oír, su grupo venía bajando desde la Quebrada del Condorito, a muchas horas de caminata desde nuestra «cima con minúscula».

             Nos desviamos de la ruta ripiera, tomando una huella para autos entre un monte de álamos, pinos y eucaliptos. Los últimos hielos de la helada desaparecían y el sol, que tomaba fuerza, pintó de rojo las laderas de los cerros. 
            El generador, llevado al hombro por cuatro hombres dentro de un bolso de arpillera que colgaba de dos caños paralelos de tres metros cada uno, se acercó hasta mi grupo y preferí acelerar la marcha para evitarlo.

             Me arrimé a Juancho, el guía, con quien me puse a conversar. Me aclaró que el frutito del crateu, una planta espinuda, no es venenoso, como amedrentaba mis padres cuando de niño me traían a vacacionar a las sierras: apenas compramos la video-casetera, me hizo creer que los chicos de «la Laguna Azul» se suicidaban con el fruto del crateu al final de la película.

             Juancho me nombró animales y plantas; me explicó que a la colita de zorro, allí le llamaban cortadera. Me explicó cómo distinguir un tala de un molle, a reconocer la peperina y el romerillo, y a no confundir un cóndor por un jote. Uno de los viejos que iba en la caravana, recuerdo, cuando yo les advertí a todos que sobre nosotros planeaba un cóndor, me gritó que eso era un jote, humillándome delante del resto de la peregrinación. Él supo que era un jote porque «apareció muy rápido», todavía no estábamos cansados: el cóndor, imagino según su pedantería, aparece en lugares más inaccesibles y exclusivos. Viejo pelotudo: el animal era un cóndor. Juancho, el guía, me dio la razón.

            Me tocó cargar el generador cuando se iniciaba el faldeo de la montaña. Rápidamente dejé de disfrutar el paisaje, y sentí mis hombros doloridos. Pasamos una tranquera, media hora más adelante, y abandoné la carga. Entonces hacía calor. Escondimos el excedente de ropa detrás de unas rocas. Yo me eché en el suelo, cansado, a ver cómo el cóndor nos observaba desde lo alto. ¿Me habrá visto tirado en el piso? Debe estar contento… ilusionado de que pronto moriré. Ya debe imaginar lo sabroso de mis entrañas aún calentitas. Maldito generador. Bebí un largo trago de agua, y un pequeño sorbo de la ginebra de Pipo.
               Volvió a cargar la mochila. Nosotros también. ¿Saldríamos juntos? No, el encargado de la congregación decidió que partiríamos antes. Al pasar junto a la joven sentí interrumpido el olor a yuyos. Perfume. Y otra vez la montaña. El olor a pasto. Ahora bajaríamos por un despeñadero hasta alcanzar el río que corre en el fondo del cañadón.

               El río de abajo dejó oír sus aguas correntosas. Deberíamos bajar hasta el final de la quebrada, cruzar el cauce, y subir el gran despeñadero hasta la cruz, que ya se veía desde donde estábamos ahora. Polito conversaba con Pipo. Hablaban de las criaturas misteriosas que habitan las montañas: según ellos, hombres-topo montañeses que atacan en grupo por las noches, y sirenas travestidas que habitan entre las heladas aguas de los arroyos cordobeses. Yo recordaba las historias que me contaba mi abuela —la Oma[vii]— de Villa General Belgrano. Nunca te duermas, me decía, debajo de un molle: te despertás flechado. Eso es por un antiguo derramamiento de sangre india a manos de un español de la conquista. Rodrigo de Soria —todavía recuerdo los nombres que mencionaba la Oma— conoció a la bella indiecita Mishki, que estaba enamorada de Alimi, el hijo de un cacique Comechingón. Rodrigo intentó seducirla, pero ella lo negó. El español, humillado, optó por raptarla. Cuando Alimi intentó rescatarla, una noche, fue descubierto por Rodrigo, quien decidió, impotente por no obtener nada del amor de la doncella, sacrificarla con un sablazo en el corazón antes que saberla feliz al lado de un jefe indio. Fue debajo de un molle que se realizó la matanza. Desde ese día el molle está ofendido, atacando con urticarias y crisis asmáticas a quienes busquan amparo bajo sus sombras. No es la leyenda más bella que haya oído —en realidad, una de las menos atractivas—, pero es más interesante que la referida a la Novia de la Laguna, la dama fantasma que aparece en los atardeceres, en la laguna que se encuentra en la cima del Champaquí, a unas pocas leguas del lugar donde nos encontrábamos entonces. Los cuenta-cuentos cordobeses no tenían mucha imaginación. 

             Alcanzamos el río. El generador cruzó con mucha dificultad entre las piedras. La última media hora me la pasé hablando con nuestro archi-enemigo: Dani, el tocayo del abogado. Me contó que él fue el constructor de la cruz de fierro —siguió alimentando mi fastidio— y que fue él el de la idea de subir con el grupo electrógeno para arreglarla —¡odio!—. La cruz se veía muy claramente —torcida y con los tensores sueltos— desde ahí abajo. Me dijo que su padre, ya fallecido, fue quien lo ayudó a fabricarla. Por qué no de bambú, le pregunté. Porque soy herrero, me respondió y agregó, mi padre me enseñó ese bello oficio. Después de oír esas palabras, mi odio se fue apaciguando. 

           Me ofrecí a subir el grupo electrógeno por el despeñadero. En las picadas angostas no podía subirse de a cuatro personas: era acarreado solamente por dos. No me dejaron llevarlo, la última parte estaba reservada para los miembros más importantes de la comunidad católica: ellos debían llegar con toda la gloria; nosotros sólo éramos «los invitados». 
            Una vez alcanzada la piedra donde estaba la cruz, nos alejamos hasta un cañadón para estar más tranquilos, sin el ruido del motor que acababa de arrancar. Treinta y seis ayudando a erigir nuevamente su cruz; cuatro apartados, tomando vino y comiendo un sándwich, observando cómo nuestro gigantesco amigo alado se adueñaba de las térmicas, que abundaban en el calor de ese mediodía. ¡Qué lugar! A cada paso, las perdices huían de nosotros en un aleteo que estallaba violento y sorpresivo. 

            Encontramos el reparo del ruido y del viento detrás de una gran roca.
              Detrás de mí, sentía la presencia de los ojos negros, siempre manteniendo una breve distancia de la peregrinación masculina. Intenté retrasarme, ganar algunos metros, pero el escarpado descenso, pisando todo el tiempo los pastos patinosos sobre la delgadísima huella, hacía muy dificultosa la marcha: no había espacio para dejar pasar a otros. Detrás, seguía sintiendo su presencia. 
              Todos nos congregamos alrededor de la cruz cuando por fin estuvo reparada. Dimos las gracias al Señor de las piedras y las montañas y, no entiendo del todo la razón pero, algo raro escuchó en nuestras plegarias: de la cima del cerro se divisaron siluetas humanas. Confundidos por la luz del sol que nos daba en la cara, distinguimos otra caravana de personas peregrinando, al igual que nosotros, por las montañas. Venían en dirección opuesta, desde las Altas Cumbres: del otro lado del valle.

            Tremenda y macabra la obra del destino: era un grupo de mujeres. Sólo ellas: seres de ese sexo misterioso y bello… de esos temples cifrados y puros. Ellas se acercaban lentamente. Nadie hablaba.
             Ellos, mudos. Ellas, mujeres. 
           La que hacía las veces de guía avanzaba adelante, a paso firme, volteando a cada rato para ver la marcha del resto del grupo. La «cacica amazona de la montaña» vestía un sombrero de cuero quemado, camisa de algodón, bombacha de grafa, zapatillas de cuero con suelas altas y un bastón de pino, que había ido descortezando a lo largo de la caminata. 
            Observé a los anonadados varones. Se peinaban, se quitaban las semillas de amor seco, cambiaban las remeras transpiradas, sonreían nerviosos. Pipo se acomodó la boina, Polito se miró en un espejito que traía en la riñonera y Daniel, el abogado, apagó el cigarrillo. Yo usé el fondo de agua que quedaba en la cantimplora para lavarme la cara.

             Detrás de la «cacica» llegaba el resto de las mujeres; dejaron la fila india, volviéndose un pelotón desordenado y ansioso —imagino— por llegar al descanso, después de la gran cantidad de horas que debió de estar caminando. Entonces alcanzaron la cruz. Adolescentes, adultas, preocupadas algunas, atléticas otras, agotadas en general. Todas con sus mochilas al hombro. Llevaban carpas, aislantes y bolsas de dormir. Sí que hacían una gran caminata. Nosotros, en cambio, sólo alcanzamos la «cima con minúscula». Maldito generador.
             Compartieron con nosotros el minúsculo altiplano, antes de encarar el violento descenso por el despeñadero de los pastos patinosos. Polito, con sus zapatillas de lona, resbaló varias veces mientras ascendíamos, cayendo, una de éstas, varios metros por el faldeo.

             La sombra de la montaña nos cubría. Observé los últimos rayos de sol que disparaban, en línea recta, desde las imperfecciones hondas en la silueta del filo más alto de la montaña. Fue cuando definí entre la tosquedad de las piedras quietas una última criatura en movimiento. Un viento helado comenzó su descenso desde el mismo lugar donde llegaba ella: la chica que iba haciendo punta al final de la caravana. 
              Una brisa de ojos negros bajó hasta la cruz. 

             Nota del compilador: «Daniel Gramaccini, el abogado, llora de la risa al oír estas palabras que le leo. Dice que son sólo mentiras. Ojo que reconozco que en el otro grupo había una morochita linda, me dijo, a la que los viejos no le sacaban los ojos de encima. Y para colmo, rió Gramaccini refiriéndose nuevamente al texto, el guía de ellos era un tipo, no una mina.»
             La joven de ojos negros, la última en llegar, de transpirada musculosa de ribb blanca, de babucha negra y de zapatillas deportivas, se acomodó, separada del grupo, apoyando su espalda contra una roca plana. Se abrigó con un poncho color «raíz desnudada de espinillo en una barranca que se erosiona», y ahí permaneció. Ojos cerrados… Respirar suave…

            Los viejos jesuitas se mezclaron con las amazonas veteranas y entablaron un diálogo pacífico. Los jóvenes, en cambio, un poco relegados, trataban de entrar en la conversación bajo el amparo de las alas de los temas que sacaban los mayores. Yo preferí detener mi atención en la última caminante. Los lacios cabellos, negros como sus ojos. La tez, blanca como un cúmulo solitario de nube. El poncho, escondiéndola del frío de mayo. Cansada, le pregunté. No, me respondió; me duelen, sí, los hombros… mucho; pero ya estamos por llegar a nuestro campamento. 
            De pronto sentí una mano que se apoyó en mi hombro. Una mano grande, de un hombre. Y un caño gélido que tocaba mi chicha —la parte de la espalda que tenía descubierta— justo sobre la cintura. Era Dani, el soldador, con su «hijo de metal» en la bolsa de arpillera. Qué hacés con la espalda al aire, rió, con el frío que hace ahora que baja el sol. Agarrá los caños, seguía riendo, que te toca cargarlo a vos y a Pipo. Pipo, definitivamente, fue a quien hallé al final de las barras paralelas.

             Quise seguir hablando con la muchacha de los ojos negros, pero entonces los líderes de ambas caravanas pidieron la palabra. Maldito generador. Llegaba el momento de bajar. Nuestro líder —negativo— y el de las amazonas —bellísima— decidieron que lo mejor sería que los varones, que cargábamos con el nefasto artefacto, bajáramos primero; así, pues, en caso de un accidente, éste caería por el despeñadero sin ocasionar una avalancha de seres humanos. Juancho, el guía —no el líder, aclaro—, se rascaba la cabeza: seguía asombrado de que hubiésemos cargado hasta allí con ese peso inútil. El generador comenzó el retorno. 
            La bajada fue tediosa y patinosa, caminando todo el tiempo por sobre los pastos amarillos que se aplastaban a la pisada, dejando para los que llegaban atrás una huella delgada y sin agarre para las suelas.

             Antes de alcanzar el río del fondo, llegó mi relevo. Dos jóvenes tomaron el generador por las barras, y yo permanecí sentado al costado del camino de pastos. Vamos, me pidió el líder de los varones. Estoy cansado, le respondí; ahora sigo. Los hombres seguían pasando y yo al costado, quieto, con la cabeza gacha, mirando los calzados que pisaban uno tras otros, de a pares simétricos reflexivamente. Pisadas inseguras, resbaladizas. Imaginaba que en cualquier momento cambiarían los talles y los sexos de las zapatillas. Habían pasado algunos segundos, cuando dos borceguíes negros se plantaron de frente a mis deportivas de cuerina. Vamos, me dijo el par negro con una voz que yo ya conocía: la de Daniel, el soldador. Estoy cansado, repitieron mis zapatillas sucias y llenas de abrojos prendidos en los cordones; ahora sigo. Te espero, me respondieron los borcegos. 

            Levanté la vista pero las mujeres estaban lejos. Maldito generador. Seguí caminando.
             Pronto dimos con el río del fondo. Otra vez el olor a peperina del cañadón. Allí descansamos. Cinco minutos, gritó el líder negativo. Me senté sobre una roca. Dani, el soldador, volvió a acercarse. Qué lindas que son algunas de esas chicas que vienen ahí atrás, me dijo. Sí, le respondí sin mirarlo a los ojos. 

            Cuando las mujeres nos alcanzaron, nuestra caravana se dispuso a salir. Desde abajo alcancé a distinguir a «la punta», la que llevaba los ojos negros, que aún caminaba por el despeñadero. Polito dijo que me apure. Dani, «el punta» soldador, volvió a quedarse a mi lado, hasta que yo tuviera la dignidad de seguir caminando. De nada serviría decirle que iba a permanecer allí, y que iba a bajar solo y más tarde. Él haría detener a toda la peregrinación por mi culpa. De nada serviría decirle que yo ya conocía esas montañas, y que sabía cómo guiarme aunque me alcanzara la noche. De nada serviría que le explicara que he pasado largas temporadas en las Altas Cumbres, acampando en varias de sus cimas. De nada serviría.

           Ellos querían ir todos juntos. Maldito generador; maldita inseguridad de los viejos éstos que se han pasado toda la vida delante de la radio y de la televisión; maldita inseguridad que los hacía temer por la suerte de Juancho, el guía, pues si a él le aconteciera un accidente estarían extraviados en el medio de la nada, tratando de llamar a Gendarmería con los celulares que, por supuesto, no tenían señal en el fondo del despeñadero. Si a Juancho le ocurriera una tragedia, reflexioné, querrían seguir a la líder amazona. Esta situación me sacaba de quicio, me volvía un salvaje; mi juicio no era el más lúcido en ese momento. Juancho podría resbalar… Podría ser empujado por accidente… Las mujeres me ponen así de nervioso, de ansioso. Quería dejar la caravana de hombres y quedarme con ellas. Dani me preguntó si ya estaba listo; si ya podríamos partir. Tal vez lo mejor sería hacer que Juancho, el guía, pereciera. ¿Qué estaba pensando? A Pipo lo veía tranquilo; a Polito también; Dani, el abogado, charlaba con un hombre gordo. Todos estaban serenos. Yo me quería quedar con las mujeres. Bajar con ellas.
             Me planté sentado en la roca. Ahora sigo, le dije a Daniel, el soldador. Te espero, volvió a responder. No me importó.

            Contrario a lo que yo pensaba, que las mujeres cargarían sus botellas y seguirían detrás de la peregrinación del generador, vi a la líder señalando y distribuyendo tareas. Algunas juntaban leña, otras limpiaban de piedras y yuyos a un claro más o menos plano, otras comenzaron desenrollar las carpas. Se quedaban ahí… ¡Se quedaban ahí! ¡A acampar! Acá debo quedar y no seguir, pensé. Noche de fogón y mujeres. Noches gloriosas, las mejores… Como en el ‘98, con Mariana: recuerdo cómo se consumía lentamente el troncazo de pino. Me recuerdo cruzando el río Los Reartes a medianoche, para poder alcanzar el camping donde acampaba ella. Casi se arruina todo con la crecida que había llegado ese mediodía; menos mal que para la noche el río había vuelto a la normalidad. Recuerdo a Guadalupe, en Mar Azul, cerca de Villa Gesell: arena, mar y luna. A Sandrita en Isla Verde, frente a Rosario. A Ivana, de Parque Sarmiento, en Carcarañá. A Franca, la mochilera, a orillas del lago Futalaufquen, en Chubut. A la hermosa Jorgelina, en el Charigüé. A Romina, en el Club Náutico de Diamante, a orilla del riacho de Las Arañas. A Francisca, en la noche puntana de Susques. Y Lorenza, la chica de la selva misionera. Mujeres, noche y carpa. Qué delicia del destino, de la incertidumbre.
             Hay que seguir, nos atrasamos. Esta vez le hice caso a Dani, el soldador. Levantando la mano, la de ojos negros me saludó de lejos. ¡No!

             Cuando nos alejábamos por la margen que nos devolvía a la comuna de San Clemente, volví la mirada y vi el humo que se suspendía en el aire. Otra vez el humo suspendido: el del refugio de la comuna, el del sur sobre los lagos, el del fuego de la pava sobre el río, el que corona los cardales, el que sube por el monte chaqueño de crespines… Oí una guitarra que rasgueaba unos acordes conocidos. Estaban tocando una canción de Joaquín Sabina. ¿Por qué no vi antes el instrumento?, me pregunté.
            Me duele la desesperación, dije al soldador.
             Cuando volvimos al campamento, horas más tarde —ya de noche—, el cielo se cubrió de nubes grises que taparon la luna creciente.

               Comienza a nevar ahora. Dani, el abogado, duerme, al igual que Pipo, el historiador. Polito, el que fue a una yerra, está en el salón con los demás. Se escuchan las risotadas desde acá: desde la pequeña habitación del albergue. La nieve es espesa y cubre todo el pasto en forma veloz. Allá arriba deben estar ellas, solas, tal vez los hombres-topo de la montaña las hayan invitado a pasar a sus cuevas. Tal vez la sirena travesti de los arroyos las esté observando desde el fondo del «río de abajo»… envidiándoles el fuego y el humo suspendido.
             Voy a morir esta noche. Me duele la desesperación.
FIN
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.

Los miembros saintterrienses emborrachan al guía de montaña, y al candidato a intendente de la Comuna de San Clemente, mientras afuera nieva. El camarógrafo sufre por lo que dejó allá en la montaña.
.
.
.
.
 

 
 Pirca: cerco, en lengua quechua. Construcciones de piedra que se utilizan para separar los terrenos y evitar que los animales pasen de un lado al otro.
 Mica: mineral compuesto de hojas brillantes, transparentes y delgadas que se separan con facilidad y forman parte integrante de varias rocas.
 Luna azul: es cuando la luna se llena dos veces en un mismo mes.
 La pobrecita, de Atahualpa Yupanqui, canta estos versos entre sus estrofas: por entre los surcos se ven, de lejos, los tucu tucu de los cigarros.

Marco Antonio y Cleopatra, derrotados por las tropas de Octavio en la batalla de Actium, huyeron hacia Egipto. Marco Antonio, atemorizado por el asedio de Octavio en Alejandría, y creyendo que Cleopatra se había quitado la vida, se suicidó cayendo sobre su espada.
 Pialar: tumbar animales utilizando un lazo. En las fiestas, se la reconoce a la pialada como una actividad de destreza criolla.
 Oma: abuela, en alemán.



Alineación

No puedo escribir, ni planificar, ni completar libretas, menos seguir leyendo el Segundo Sombra que empecé el otro día. Estoy distraído, en la luna. La luna… Ayer estaba pegada a los luceros. A ver cómo sigue esta noche… todavía está chiquita y creciente. A ver…

alineacion luna luceros

alineacion luna jupiter venus luceroalineacion cosmica moon jupiter venus luna 

Y me lo encontré a este Yasí Jara de los guaraníes, hablando bajito con sus pequeños mbijá cuera. Menos mal que yo andaba en la luna. 

Alineacion luna luceros stellarium

Imagen según el Stellarium.

 


El alumno

El alumno

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

             Muchas historias del río parecen encerradas en la nostalgia de un tiempo imaguaré, cuando los sapukais rompían el silencio del monte, o cuando el yacaré era el señor de los esteros. Aun así, y como es mi intención destacar, todavía se suceden maravillosas anécdotas que dejan entrever que el tiempo de la mística sigue marchando, que las letras chamameceras, las canciones y las leyendas litoraleñas, todavía tienen motivo de inspiración, si queremos que nuestra traza siga adelante.
  
            Es cierto que las islas aún guardan misterios ocultos. Pero cada vez menos nos atormenta el llanto del crespín o las apariciones del carpincho blanco. Ocurre que las nuevas historias incluyen lozanas y renovadoras musas, muy distantes de aquellos mitos. Hoy, decenas de narraciones cantan al hombre perseguido que escapó de Coronda, a la venganza de las gatas peludas que avanzan río abajo, o al ecosonda que encuentra la silueta de un monstruo semienterrado en las profundidades del canal. 
  
            A pesar de todos estos cambios, la tradición litoraleña nos estimula a mantener vivas las letras de nuestros viejos poetas. Así, las «Monedas de Sol» de Chacho Müller brillan con el mismo esplendor de antaño, y la «Canción de Cuna Costera» de Linares Cardozo sigue durmiendo al gurí que sueña con ser pescador. Pero debemos saber que el nuevo hombre también ha llegado al delta, ha visto con sus ojos color cemento y, a golpes de aire puro, ha matizado también su río. Ahora distingue un curupí de un aliso, un remanso de una corredera, un moncholo de un patí, un dos hileras de un bandoneón. Las obras nuevas abren las puertas a quienes disfrutamos de la prosa y el canto, renacidas del puesto vacante que dejaran nuestros viejos poetas. 
 
             Intentando hacerse cargo de este legado, la siguiente historia, escrita por Juan Olivera y revisada por Facundo Santoro, nos relata el episodio de Paolo Cardozo, un alumno de Río Marrón —escuela de canotaje de la zona norte rosarina— cuando decide salir a caminar por las islas. Trascurrió en la Semana Santa del año 2005, en Boca de las Cañas, Departamento Victoria. 
 
            Está escrita de manera infiel, enunciando muy pocos de los términos que utilizara Paolo, cada vez que la relatara en un fogón.

Regata esperando que llegue el vientoIzando el estandarteAndando por el monteHumo otra vez?R�o abajoEl monte que no pudo quemarseSe va un kayaqueroLa ciudad vista desde el para�so

            Esta vez, no sé si fue por voluntad o fuerza mayor, pero debí salir lejos y caminar hasta una laguna para buscar esa porción de misterio. Tuve que atravesar un albardón lleno de mosquitos y sauces, sortear los cardales secos, pasar por yuyeríos espinudos, enterrar las botas en el barro y, una vez sorteados esos obstáculos, por fin esperar. Ahí estaba yo… solo… con un telefonito celular en las manos y un paisaje gigantesco ante mis ojos —SIN SERVICIO—.

            A lo lejos se veían enormes los puertos cerealeros y, detrás de ellos, un fuego que encendía con furia las nubes blancas del poniente —UNA RAYITA DE SEÑAL (pero está en modo analógico)—. Un poco más acá se acostaban los esteros interminables del paisaje islero. 

            Una garza mora apareció entre los pastos, dio varias vueltas por la zona y se perdió detrás de unas arboledas —DOS RAYITAS (sigue analógico: lo apago y lo vuelvo a prender para ver si pasa algo)—. Una pareja de zorzales de pecho colorado se arrimó a la escena, curiosos del ser humano que apretaba botoncitos, al tiempo que revisaba el fondo del agua, caminando con cautela y blandiendo su machete —HOLA, DULCE (el saludo inicial de mi teléfono)—. 

            —¿Serán taruchas o sabalitos? —Algo se movía entre los camalotes. El río, aunque mostraba unas leves subas por aquellos días, estaba pronto a bajar y estos charcos no tenían salida—. Si los agarro con el machete van a la fritanga; total… igualmente están condenados… que los coma yo o los caranchos… —Me lamenté de no tener una fija en ese momento— DIGITAL, CON UNA RAYITA (capaz que tenga suerte).

             Me di cuenta que eran sábalos, los de lomo negro, y no eran tan chiquitos.

             —A ver si llego —pensé.

             Caía la tarde y la mosquitada se hacía cada vez más insoportable —DIGITAL, CON DOS RAYITAS—. Cada vez estaba más cerca del animal.

             —Ya te tengo. No te me escapés, por favor —estaba tan cerca—, que te aso ahora mismo. Te veo y me hace ruido la panza.

             Aguanté los mosquitos, que ya tenía de a docenas en el rostro, elevé el brazo que empuñaba el arma y preparé el golpe certero. Elegí el lugar exacto donde iba a dar machetazo: entre la branquia y la aleta pectoral.

             —Ahí voy —pensé, pero entonces ocurrió:

             —TI TI TI TI TI TI (¿eh?) MENSAJE RECIBIDO.

             El sábalo se ahuyentó con el ruido. ¡Se fue!

             —¡Ay! Se escapó. ¡Qué odio! ¡Qué tremendo mi fastidio! —vociferé insultos en cantidad; por supuesto, dije groserías mucho más fieras, pero me da un poco de pudor repetirlas en este momento, que lo cuento en frío.

             Después de aventar los mosquitos miré al aparato culpable de la fuga del pez.   

             —LEER (decía la pantalla, haciendo referencia el nuevo mensaje que había receptado) —mis sensaciones en aquel momento se parecían a una mezcla de bronca e intriga—. ¿Será de ella? —como por arte de magia, la totalidad de mis exasperaciones se volvieron sosiego y puras ansias.

 

Buscando costa donde bajarEncontrada la costaSalvia que se asoma desde el agua buena

 

            El sol que se alejaba y la luna que asomaba al este, miraban, rojos de celo, cómo mis ganas de leer el mensaje tan esperado hacían temblar las puntas toscas de mis dedos callosos, buscando desesperados en el pequeño aparato las respuestas a los grandes sigilos de la juventud

 

 

            Nota de Facundo Santoro, censurada luego por Juan Olivera cuando la historia se publicó el la página oficial del la escuelita de canotaje: «supongo que, si el Señor me lo permite, años más tarde y al releer estas líneas, encuentre poco oportuno creer que Paolo utilizara de forma atinada la palabra juventud para identificar el momento donde el amor se presenta como un misterio por el cual nos enfermamos, hacemos humillantes manifestaciones públicas o, por el contrario, nos hacemos de la fortaleza para prescindir de casi cualquier cosa que no se parezca al placer de ocultarse en los ojos cálidos de la mujer amada. De lo contrario, si entiendo que juventud es la palabra acertada donde se encuadra el misterio del amor, entonces mi vida habrá dejado de tener sentido, igual que la de todos ustedes. Seguramente, si aún permanezco con vida: si aún no he cometido un suicidio, me hallaré llorando entre las sombras del muchacho que fui en este pasado… que fui en este presente que se me habrá vuelto tan lejano.»

             Mis ojos se llenaron de regocijo al ver las letras oscuras en la pantallita verde:

             —QUÉ CALOR EN ROSARIO. TE EXTRAÑO MUCHO. CONTAME QUÉ ESTÁS HACIENDO DE LINDO. 

             Ahí estaba ella, mi Andrea, respondiendo al mensaje que le mandara ayer, antes de que entráramos en este riacho. Respondía y preguntaba desde la otra orilla… Y también estaban ellos, los dos dioses guaraníes, el Tupá y el Yasí, decorando los horizontes de aquel 26 de marzo, repartiendo ambos todo su poder a los vientos litoraleños. Arrojándome estrellas, arreboles, siriríes, brisas pamperas, mosquitos de a cientos, pero sin lograr desencantar mis ojos, que encontraron entre esas toscas palabras inertes, la voz de la niña más dulce de aquel momento.

 

  Chispazos de r�o

            Tal vez haya sido Dios quien me habló, entonces, en su lenguaje cifrado y arcano, sirviéndose de las palabras de mi novia. Tal vez me dijo: CONTAME QUÉ ESTÁS HACIENDO DE LINDO, PORQUE SE TE VE CONTENTO DESDE LO ALTO. ¿VISTE?… AHÍ TENÉS TU PAISAJE Y TU GURISA, QUE SON LAS CLAVES QUE ELEGISTE PARA EDIFICAR TU INTEGRIDAD. ¿O NO SE PARECE A ESTO LO QUE BUSCASTE TODOS ESTOS AÑOS? AHORA… AHORA VOLVÉ CON LOS TUYOS. ANDÁ Y ABRAZALO A JUAN, TU PROFE, DECILE GRACIAS POR TODO LO QUE HIZO POR VOS, POR HABERTE TRAÍDO. PORQUE YO, TU SEÑOR, TOLERO MENOS LA INGRATITUD, QUE LA ARROGANCIA.

             Volví al campamento. Habían hecho fuego y estaban, como dijo don Julio Migno, «vistiando de humo las mosquitadas». Lo abracé al profe Juan y le comenté que mañana íbamos a hacer fijas con troncos de aliso para ver si agarrábamos unos sábalos. Me miró desconfiado y retrucó:

             —En esta escuela no matamos peces ni cortamos árboles.

             Igualmente le agradecí. Los ayudantes del profe (que en realidad habían ido al raid a tomar vino y a jugar a las cartas) rieron al ver la escena. Esa noche los oí: recordaron con Juan cuando robaban armados en los espineles de los pescadores distraídos, y cuando, a golpes de machete, desmontaban alisales enteros para armar aleros contra el sol y benditos para repararse de la lluvia.

             Segunda nota de Facundo Santoro: «Durante un asado en una guardería para kayacs, yo escuché a Paolo Cardozo relatándole esta historia a los integrantes viejos del Círculo Rosarino de Canotaje. Recibió aplausos y ovaciones.»

 

 .

 

.

 

.

 

.

 

.

 

.

 

.

 

 

BIENAVENTURADOS LOS QUE ELIGEN AL CIELO COMO TECHO Y A LA TIERRA COMO NIDO.

 

.

 

.

 

.

 

.

 

 

 

 


Hacia los cuatro grandes laguneros

Les voy a presentar un lugar mágico de la isla. Los Cuatro Gigantes que custodian la laguna de López (nosotros le llamamos la de Pascual). Les voy a mostrar cómo llegar allí, y cómo se oyen las voces de estos enormes colosos.

puente rio parana

Primero es necesario alejarse de la urbe de cemento, cruzando el gigante de agua dulce.

casa de pascual gomez

Llegamos a la boca de la milonga, donde encontramos la casa de Pascual Gómez, un buen amigo de los kayakeros, y de todos los que aman el río, que lleva de puestero más de 40 años.

pascual el puestero de la isla

Pascual nos podrá contar maravillas sobre esos cuantro gigantes laguneros. Historias de ardidas, y reverdecidas que aprendió en su vida de islero.

arroyo que va a la laguna

Nos dejamos llevar por la corriente isla adentro. Que la isla nos conduzca a sus secretos y tesoros..

De tanto andar, daremos con el Pozo del Deseo —el pozo—, ahí donde se echan monedas de barro y se cumplen los tristes pedidos al amor, que son siempre oídos por el monte.

Pozo del deseo

Una vez en el pozo…

Entrada secreta

…una disimulada entrada nos llevará al interior del monte de sauces, chilcas y alisos, ahí donde se inicia el camino a los cuatro gigantes.

bosque de alisos y sauces

El monte es un lugar fresco, oscuro, lleno de mosquitos y bello como sólo el Espíritu del Agua —Y Jara— puede imaginar y crear con depósitos de vida en sus sedimentos.

Andando por el alisal

Es necesario internarse en lo más profundo del monte para alcanzar el objetivo. Podremos permanecer allí semanas, meses, segundos —los relojes de poco valen en su espesura— sin encontrar el camino apropiado. Y no es que uno pierda su rumbo. El monte nos atrapa con su encanto de crespines y zorzales.

laguna rio parana

Una vez superado el alisal, podremos distinguir a los cuantro gigante en la enorme lejanía lagunera. Habrá que pensar cómo atravezar esta impenetrable y casi infinita tapia.

Nutriera

Pero el río es sabio. Siempre da a quien lo ama. Es cierto que el dios del agua no es poderoso como el de los hombres, pero tiene sus recursos para ayudar a quien lo cuida y acaricia.

Nutriera hermosa

Y allá vamos… Al albardón aislado y mágico de los cuatro gigantes.

hormiguero flotante

No hay belleza que no se presente delante de quien ama al río y a sus criaturas: maravillosos hormigueros flotantes…

repollitos

…vida miniatura que llana en voces pequeñas desde la superficie lagunera…

pinitos laguna

…pinitos que enseñan una maravilla asomada en la superficie, pero que…

pinito lagunero

…esconden bosques enteros sumergidos, refugio de mojarras y sabalitos.

ranita verde

Allí es donde el afinar de ojos descubre la belleza más discreta…

aguacil volando

…donde los pequeños alados nos vendrán a besar la piel sudada y…

…donde las bestias nos mostrarán que, en su torpeza, también se descubren matices que no contrastan con la magia de la laguna.

vaca contenta
vaca feliz
hermosa vaca
Vaca mojada

Entonces daremos con ellos. Los Cuatro Grandes Laguneros:

Los cuatro gigantes
los gigante y su guardiana

Cuatro enormes timbós que se levantan por sobre todos sus pares, que desde su altura vigilan que el agua se reparta por todos las lagunas de igual manera, que les cuentan a sus hermanos las historias más viejas del río, que reparan a los indefensos animales en sus altas copas, a salvo de las quemadas y las crecidas.

gigantes y campamento

Los Gigantes, aun, guardan a los pobres humanos que buscamos la paz de la noche, que nos alejamos para no oír motores ni escopetas.

Y lo más maravilloso de los gigantes… allí la vida abunda y no le teme al hombre, pues los depredadores por diversión no pueden entrar con sus motores y reflectores. ¡¡¡Viva la vida!!!! Miren lo que es este lugar.

posando arriba de la bosta
carpincho ¡¡¡¡vivo!!!!
tuyango y carau
charlando sobre la Vida
tuyango cigüeña
aves que vuelan libres

Viva la vida. Vivan los Cuantro Gigantes Laguneros.

Defendé el río. Defendé lo nuestro. Si todos conocemos lo que tenemos enfrente, entonces los multiplicadores del dinero y del dolor no van a poder seguir haciendo sus chanchadas.

Somos el río. Amamos el río. Enseñemos a los nuestros que ese paraíso que se pierde no es una pampa ganadera ni un lugar para ir a matar por diversión.

No nos conformamos con que tengamos unas costas lindas, verdes, tranquilas… Queremos recuperar nuestros tesoros perdidos. Queremos la reserva natural. Queremos recuperar el yacaré, el carpincho y la curiyú.


Para José Mauro de Vasconcelos

Desde la Comarca del Alto Delta, en la otra punta de tu amada cuenca, te regalo unas palabras:
rocio amanecer reflejo laguna santiago del rio
El monte es un lugar calmo, verde,
con un permanente olor a humedad.
Un lugar que puede antojarse el más ruidoso,
o la voz cauta en la armonía de
un silencio que no duele.
Urupianga, la Ley de la Selva,
algunas veces baja desde el Mato Grosso y
llega a contarles las historias bellas a
los primos del humedal deltaico.
Urupianga habla de los tesoros del pasado.
Habla del yaguareté, del yacaré, del ciervo, del pacará.
Y todos los animales y árboles lo escuchan en paz,
soñando con recuperar ese paraíso perdido.
Incluso las vacas y los chanchos se arriman a oírlo,
y a recibir sus caricias de mil dedos.
Él no se enoja con las especies foráneas,
que han sido metidas al delta por los hijos de la codicia.
El monte vive y renace cada vez que
el débil dios de la selva
llega a visitarlo.
Él es bueno con sus almas.
Cuando él se marcha, cuando vuelve al norte,
todo el monte lo llora en rocío pequeño…
rocio laguna parana camalote repollito santiagodelrio
NO SÉ SI SEREMOS DIGNOS DE VER ALGÚN DÍA A LA LEY DE LA SELVA, PERO LENTAMENTE EMPEZAMOS A OÍR LAS VOCES EN VIENTOS Y CRUJIDOS DE LOS ÁRBOLES, EL SUSURRO AGÓNICO DE PECES Y AVES, Y LA LLAMADA DESDE LA MUERTE DE LOS MAMÍFEROS QUE YA NO ESTÁN.
SOBRE LA NUTRIERAVERDINHA LA NUTRIERA?
vasconcelos rosinha mi canoa

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 217 seguidores